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Si
hablamos de pescar con carnada
natural (como si hubiera alguna
de otro tipo) tenemos que
reconocer que el filete (tira,
lonja, etc.) tanto de dientudo
como de pejerrey, mojarra,
lisa, etc. es de lo más
rendidor en cualquier pesca.
Pero para que esta condición
se cumpla deberá ser
muy fresco (de ser posible
recién pescado) y estar
presentado de manera prolija,
dependiendo la forma del encarne
del ámbito y/o de la
especie que estemos buscando.
Las herramientas necesarias
para este proceso son solo
una tabla de madera y un cuchillo
bien afilado, preferentemente
de hoja fina y flexible, y
para mantener nuestro producto
terminado una bolsa de nailon
para guardarlo dentro de la
misma y no pierda su humedad
natural.
Hay
varias
técnicas
para
preparar
nuestro
engaño
antes
de
clavarlo
en
el
anzuelo,
dependiendo
de
la
especie
que
busquemos
y
del
lugar
en
el
que
estemos.
Por
ejemplo
hay
ambientes
y
especies
(como
el
pejerrey
por
ejemplo)
que
hará
variar
el
inicio
de
dos
maneras
fundamentales
y
que
pueden
significar
el
éxito
o
el
fracaso
de
nuestra
gestión.
Descamar
el
pescado.
Hay
dos
tendencias,
una
es
descamarlo
para
que
sea
más
suave
al
toque
del
pez,
y
la
otra
es
dejarle
las
escamas
para
que
brille
de
manera
natural
y
sea
más
tentador.
Personalmente
prefiero
la
segunda
(en
la
naturaleza
no
hay
peces
sin
escamas
(salvo
los
de
piel)
por
lo
que
creo
es
como
antinatural
su
presencia
en
el
ambiente.
Pero
reconozco
que
ambos
rinden
en
buena
medida.
En
otros
casos,
por
ejemplo
con
ejemplares
chicos,
es
mejor
descamarlos
para
que
estén
más
al
alcance
de
su
mandíbula
(léase
prolijos).
Conclusión:
Descamar
o
no
un
filete
antes
de
cortarlo
dependerá
del
tamaño
de
los
pejerreyes
que
estén
saliendo
y/o
del
tamaño
de
la
boca
de
los
mismos.
Esta
operación
se
realiza
apoyando
el
lomo
del
cuchillo
en
la
cola
del
animal
y
lo
vamos
arrastrando
hacia
la
cabeza
repetidas
veces
(sin
levantarlo)
hasta
que
por
consecuencia
de
las
raspaduras
la
piel
quede
sin
asperezas.
Cuanto
más
fresco
el
pescado
más
sencillo
es
sacarle
las
escamas.

Segundo
paso:
Separar
el
filete
(o
los
filetes)
del
espinazo
del
animal.
Esto
se
realiza
apoyando
el
pescado
sobre
una
superficie
lisa
y
haciendo
un
corte
horizontal
a
un
centímetro
de
la
cola
para
luego
comenzar
a
desplazar
el
cuchillo
hacia
la
cabeza,
en
contra
del
sentido
de
las
escamas,
lo
más
cerca
posible
del
espinazo,
imprimiéndole
un
suave
pero
firme
movimiento
horizontal
para
que
corra
mejor
y
no
desgarre.
Una
vez
llegados
a
la
aleta
pectoral
sacamos
el
cuchillo
y
hacemos
un
corte
vertical
para
separar
definitivamente
el
filete
del
resto
del
cuerpo.
Giramos
y
hacemos
lo
mismo
del
otro
lado.

Podemos
variar el espesor del filete
dependiendo de la cantidad de
carne que queramos aprovechar,
por ejemplo si estamos bien
surtidos de carnada y no necesitamos
cantidad sin calidad podemos
dejar más carne contra
el espinazo para que esté
el filete más prolijo.
Una vez realizado esto emparejaremos
los bordes con el cuchillo haciendo
un corte longitudinal en la
carne para lo que va a ser la
punta de la carnada no le queden
"pelusas" colgando.
Una vez terminado procederemos
a sacar las tiras definitivas
cortando el filete transversalmente
para que sean más resistentes
a las rasgaduras que si lo hiciéramos
en forma directamente vertical.
Una vez hecho esto verificaremos
que las tiras estén del
largo que queremos y estarán
listas para que encarnemos pasando
una vez (máximo dos)
por el anzuelo dejando el resto
colgando.
Todas las carnadas posibles
rinden en menor o mayor medida
en los diferentes ámbitos
en los que intentemos la pesca.
Por ejemplo en el río
de La Plata, el Paraná,
el Uruguay y la zona del Delta
podemos intentar con Mojarra,
morena, camarón de río,
panzudito, madrecita, lombriz
de tierra, isoca, filete de
mojarra, dentudo y/o del mismo
pejerrey. Para los ríos
interiores, arroyos y canales
probemos con mojarra, panzudito,
morenita, plateadita, lombriz
de tierra, gusano de la carne,
filete de dentudo, mojarra o
del mismo pejerrey. A las lagunas
llevemos mojarra viva, panzudito,
madrecitas, tosqueros, tripa
de ave, lombriz de tierra, camarón
de agua dulce, filete de dentudo
o del mismo pejerrey. Para el
mar tengamos en cuenta el camarón
entero fresco o mejor aún
pelado y sin cabeza (puede ser
cocido), filete de magrú
fresco o salado, tiritas de
lisa en aceite, mondongo en
aceite, filetitos de pejerrey
muy prolijos y pelados y anchoita
fresca en tiritas.

Este
trabajo lo podemos hacer en
el mismo lugar de pesca con
pescado fresco o podemos llevar
pescado a casa, prepararlo y
conservarlo en aceite, preferentemente
de pescado (de no ser posible
usemos aceite de girasol que
es neutro). El filete de dientudo
es la variedad clásica
y más rendidora para
los peces cohabitantes con esta
especie, solo o combinado con
mojarra entera o cualquier otra
carnada como pueden ser la tripa
de ave, las lombrices, etc.
(sanguchito). La lisa es ideal
para este arte y la mojarra
también, sobre todo guardadas
en aceite, pero la primera será
mucho más duradera dado
su alto grado de dureza, a la
hora de no querer renovar a
cada rato el engaño en
nuestros anzuelos. Antes de
empezar a trabajar deberemos
controlar el filo del cuchillo
que, si no está bien
asentado "romperá"
la carne. De no ser así
lo "chaireamos".
Ernesto Franchino