LA IDENTIDAD DE LA PESCA

como pescar pareja
Steve Nakamoto, guía de pesca emocional .



Un poco de "honestidad deportiva" no vendría mal. Porque las chicas deben admitir que quien más, quien menos, todas alguna vez salieron de pesca embarcadas en el mar infinito del amor (o del deseo). Y como le pasa a todos los seres humanos que pescan, la primera intención es pescar un tiburón bacota para cruzarlo sobre el capot del jeep y pasearlo por el barrio para que todas las demás vean su trofeo; conformándose al cierre de la jornada con un cornalito, una pescadillola o, por que no, un bagre sapo. No queda bien entre mujeres hablar de tarariras (por razones obvias) y tampoco es bueno estar pensando en aquellos tiburones que se les escaparon o que ni siquiera pudieron "pinchar". El asunto pasa por ponerse la ropa de pesca (botas, pantalón, chaleco, sombrero, y pañuelo al cuello) y salir. Y quien me diga que esta ropa no se confunde con la salir de noche me está mintiendo. Aunque muchas de esas salidas, con ropa de pesca de lujo, no tenga buenos resultados y no consigan nada para llevar a su casa. En esos casos la pregunta es ¿Qué pasa? ¿Falla la carnada? ¿La modalidad? ¿Demasiado trabajo para poco rinde? ¿Muchos lances innecesarios? Por favor chicas: ¿Podemos obviar el tema de tener que estar a a defensiva en el mar de las relaciones de pareja? Gracias.

 

 

"Las mujeres intentan enganchar al hombre de sus sueños y para lograrlo despliegan una feroz cacería. Por eso, el arte de la pesca enseña mucho del amor, porque si uno no saca nada durante un tiempo debe preguntarse que pudo fallar. El problema es que cuando una chica le pide a su mejor amiga que la aconseje sobre un fracaso amoroso, ésta le va a decir que la culpa es del hombre y que si escapó del anzuelo fue porque se trata de un fóbico o de un histérico. Sin embargo, tal vez la culpable haya sido la propia mujer por mostrarse demasiado ansiosa. El eje de la pesca radica en la paciencia: No se puede obligar a un pez para que pique, solo se le ofrece la oportunidad. Además, hace falta inteligencia para cambiar de estrategia frente a resultados adversos".

 

 

Esto lo explica en su libro "Men are like fish" (Los hombres son como los peces) Steve Nakamoto, escritor norteamericano de libros de los denominados de autoayuda, junto a otros tres títulos que son récord de venta, aunque la metáfora sea más vieja que la humanidad misma.

 

"Mucha gente cree que las relaciones sentimentales son difíciles de entender. Por eso chicas, yo les aseguro que encontrar una buena pareja es como sacar un pez del agua: La caña de la atracción consiste en una buena autoestima, el anzuelo y la carnada son el bagage de conocimientos y recursos existenciales que traemos, y el acto de la pesca en sí supone una buena dosis de paciencia y astucia, que es lo que finalmente termina atrapando al hombre".

 

 

Así describe este autor de libros el tema, vendiendo su ayuda como por un programa infomercial. "¡Hola! Soy la amigable voz de la otra mitad. Lo que hago es ayudar a las mujeres a conquistar a los hombres desde una mirada masculina, aportando la claridad necesaria para que cada una de ustedes logre construir un amor muy fuerte y duradero..." Con más o menos estas palabras la publicidad del producto "Men are like fish" se puede ver en internet y en televisión, acompañado de DVD´s, cintas de video, libros y películas. Ofrece de todo este señor. Así como el personaje del libro El Viejo y el Mar de Ernest Hemingway quería volver con un pez enorme que le devolviera el respeto de sus amigos y vecinos, Nakamoto plantea la tarea de una mujer pescadora en conseguir una buena pareja encarando el objetivo con paciencia para luego "clavarlo" con mucha habilidad. Esta muchas veces desesperada situación, puede desarrollarse tanto en aguas calmas, agitadas o en tierra firme; y la tarea de tentar el pique necesita de riesgos, decisiones, esfuerzos y de mucha pasión por la aventura.

 

 

Es obvio que usa la metáfora de la pesca porque las palabras que se utilizan en esta actividad son habituales en el léxico del amor entre parejas: "Enganchaste", "pinchaste", "clavaste, e incluso "pescaste", son modismos de uso diario. Incluso hay un proverbio americano que dice: "Un hombre recién va a la caza de una mujer cuando ella lo engancha". Pero ya vimos que la pesca deportiva está relacionada con el amor desde el punto de vista del diálogo, del discurso y de la realidad objetiva. Las presas (los peces) son los hombres, nunca las mujeres, porque cuando el hombre sale quiere encontrar muchas mujeres, en cambio cuando una mujer tiene el poder se forma una pareja. Pero como en todo el resto de las artes, la deportiva es la más honesta. Porque no son lo mismo las chicas de las fotos que están con una caña que la que está con una red. Evidentemente sus intenciones, si bien pueden ser las mismas, los métodos son definitivamente opuestos. Los mismos de un pescador.

 

 

 

 

En cambio a los hombres el tema no les interesa. La mayoría cree que son ellos los que toman las decisiones, no buscan pareja sino novias o amantes, no entienden que las que tienen la caña armada son las mujeres, aunque también cargan con la presión de casarse y tener hijos a determinada edad, lo que al cierre de su ciclo de soltería las condiciona al momento de elegir. Hoy las mujeres promulgan que estar solas es "cool", pero la mayoría de ellas no se lo creen. Incluso cuando a las mujeres les interesa sobre manera que y como piensan los hombres, para estos el tema no existe, porque dan como un hecho el resultado de esa cuestión. Y donde se encuentra el problema del diálogo que se necesita en toda relación n construcción (por lo menos las primeras veces): En que ninguna mujer le pida consejo al sexo opuesto; dan por sentado que el consejo de su mejor amiga es la verdad absoluta. Y ese es un verdadero problema. Por eso es que la mujeres toman a este libro que las ayuda como "la voz de la otra mitad". Pero la pesca está considerada como el deporte del silencio a muchas mujeres les gusta hablar y hablar, lo que les suma en contra junto a otras condiciones como la negatividad consigo mismas. A los hombres no les gustan las mujeres que le cuentan toda su vida en la primera cita sin dejarlos meter un bocadillo, y aunque sea la más linda solo le va a dedicar algunos días de su vida. La sinceridad y la baja estima espanta al sexo opuesto. Y esto vale para ambos sexos: ¿Qué pueden compartir un hombre que solo habla de fútbol y una mujer que solo sabe de shoppings?

 

Y para concluir, como en la pesca, nunca hay una única estrategia ni un método infalible para las conquistas (capturas). Es más: Lo que no sirvió una vez puede dar resultado en otra. Porque parece que la pesca no es la ciencia más inexacta. Por eso, como en la pesca, el silencio sabio, la paciencia, el ejercicio de la tolerancia, el dominio de la ansiedad son los mejores aparejos, las carnadas más frescas en los anzuelos más filosos.

 

 

 

 

TECNICAS DE NAKAMOTO PARA UNA PESCA SEGURA
El escritor afirma que no es tan complicado "enganchar un buen ejemplar pero, como en la pesca, sugiere entrar al agua con algunas técnicas previstas no solo para ganar sino también para divertirse.
Una buena caña es fundamental. Esta representa la autoestima, y de acuerdo a como la sostiene (como la caña) dependerá de la confianza que le de al hombre para tomar el anzuelo.
El nailon. Es el hilo de la conversación, que debe trabajarse sabiamente para no cortarlo permitiendo escapar al pez. Si se lo deja flojo el hombre se va a soltar y si está demasiado "tirante" se cortará.
El anzuelo. Es lo que engancha, por lo que la "comida" que cargue debe ser la mejor para que el pez decida atacarla con todo antes que se le vaya y quede enganchado a el. Acá entran, según Nakamoto, los gestos de la mujer que deben ser lo más relajados posible.
También menciona técnicas prohibidas como:
No se debe entrar al agua (intimidar a la presa), no revelar todas las cartas en la primera cita (deben guardar alguna carnada secreta para el final del día), no debe mostrar desesperación (tiene que seguir manejando el equipo con sutileza), no focalizar sobre los gustos personales (elegir el señuelo de acuerdo al pez y no al gusto del pescador) permitiendo así a la presa participar activamente de su propia captura.

 

 

 

Steve Nakamoto es un escritor de libros de autoayuda destinado a las mujeres que buscan pareja, fue el "Doctor amor" de un sitio de internet que repartía a diestra y siniestra consejos amorosos de manera gratuita. "Men are like fish" es su título más exitoso y en éste compara a la pesca deportiva con la pesca de pareja masculina. De familia japonesa dedicada a la venta de flores, Steve participaba del negocio familiar escribiendo las tarjetas para enviar con las flores dedicadas a un avance amoroso, un aniversario o simplemente un regalo amoroso. Para cada situación tenía las palabras justas, y esto, junto a la propia experiencia, fueron la inspiración para sus obras literarias posteriores a los consejos por la red y la TV. También posee una agencia de turismo amoroso y clubes temáticos referidos al tema, y la mayoría de sus clientes son mujeres.