EL SPINNING IV
Hoy más que nunca debemos poner atención a nuestras propiedades entre las que contamos a nuestro nunca bien ponderado equipo de pesca de "spinning" debido en muchas ocasiones no solo a lo que cuesta cada una de sus partes sino también (y mucho más importante) por el cariño que le tenemos por "aquella" captura de la que todavía hoy se habla en el bar.
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EL
REEL
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Lo
ideal es limpiar
el sedal cada vez
que terminamos de
pescar. También
sacar el carrete
y con un pincel
sacar algún
elemento que pueda
ser abrasivo. Secarlo,
envaselinar las
partes móviles
y guardarlo sin
tensión en
el freno los mantendrán
formando parte de
nuestro equipo por
varios años.
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Nuestro
recolector de hilo
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La pesca en spinning (como todas las pescas) comprende al terminar de pescar la limpieza del equipo que por lógica consecuencia desembocará en una duración más prolongada y una mayor efectividad al trabajar en forma óptima. Normalmente la pesca se realiza en lugares con mucha suciedad natural (plantas acuáticas y/o terrestres, verdín, materiales en suspensión, arena) que se "pega" al hilo cada vez que lanzamos y recogemos para hacer trabajar a nuestros señuelos. Esta suciedad puede ser abrasiva y perjudicar no solo al hilo sino también a nuestro reel. El primero lógicamente será renovable pero el segundo tal vez nos duela un poco más. Al llegar a casa con un pincel húmedo podemos quitar la suciedad de los mecanismos que están a la vista luego de retirar el carrete y colocar este bajo el chorro de la canilla mientras nos dedicamos al cuerpo del reel. Si nos animamos podemos abrir el cuerpo y limpiarlo a conciencia, pero lo que personalmente recomiendo es que al terminar cada temporada lo llevemos a un mecánico especialista, y mucho más aún si ese mismo reel lo usamos a veces para pescar pejerreyes. Las partes como el eje de rotación, el freno, la manivela, la manija y el pick up deben ser un conjunto armónico y perfectamente equilibrado en su andar. Y ni hablar si pescamos en el mar o en aguas salitrosas como por ejemplo Chasicó. Luego de lavar el carrete bajo la canilla podemos sacar los primeros 50 metros de hilo y secarlos pasándole un paño seco o una toallita de papel a medida que recogemos el hilo para guardarlo totalmente seco.
Si
hablamos de las cañas
éstas son las que
menor cuidado reciben
de nuestra parte en casi
todos los casos. Por eso
cuando sufrimos reiterados
cortes de hilo culpamos
a quién armó
la caña. Nunca
pensamos en que los cortes
son debido a que no le
damos el cuidado necesario.
Teniendo en cuenta que
hoy una caña vale
lo que vale una bobina
de hilo bueno no podemos
pretender que esta venga
armada con pasahilos de
óxido de aluminio.
Además si pescamos
con multifilamento deberemos
tener en cuenta que éste
es altamente abrasivo
lo que redundará
en un desgaste más
violento y si encima no
los limpiamos nunca ni
hablar. Lo que tenemos
que hacer es pasarles
una brocha o un pincel
para quitar tierra o arena
pegada y luego enjuagarlos
con agua dulce. Una vez
seco verificaremos a simple
vista si quedaron grietas,
y para estar seguros la
maniobra es pasar un pedazo
de algodón sin
"aplastar" por
los pasahilos y el puntero
y si se engancha es que
hay impurezas. Y jamás
reparemos los pasahilos.
Simplemente cambiémoslos.
Lavar el cuerpo de la
caña con agua y
detergente biodegradable
o con jabón neutro
la mantendrá "joven".
Y pensemos en una mano
de laca cada tanto.
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LOS
SEÑUELOS
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Sumergirlos
en un balde de agua
tibia durante una
media hora y luego
cepillarlos es un
buen comienzo. Si
los sacamos y los
dejamos secar colgados
a la sombra es mejor.
Si los hundimos
y hacen burbujas
es porque están
rotos o rajados.
En ese caso deberemos
repararlos con poxipol
y terminarlos muy
prolijos. Afilemos
los triples (o reemplacémoslos).
No tratemos de modificarlos.
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Jamás
descuidemos nuestros
artificiales
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Sobre
los señuelos hay
que considerar que los
"bañamos"
en aguas casi siempre
estancadas y con suciedades
varias. Estas suciedades
se van acumulando en cada
rincón de nuestros
artificiales. Encima siempre
que estamos pescando y
los cambiamos para intentar
con otro modelo u otro
tamaño los tiramos
mojados, sucios y sin
ningún cuidado
entre todos los demás
señuelos y diferentes
artículos de nuestra
caja de pesca. Con estos
señuelos podemos
lograr la captura de nuestra
vida o perderla. Las roturas
o las mordidas a veces
los hacen funcionar desequilibrados
y si los queremos mucho
los podemos reparar. Otras
veces están rajados
o desafilados. La caja
en que los guardamos también
deberá estar limpia
y seca para alargar la
vida a estos aliados incondicionales
de nuestra pesca.