Notas

Temporada de Pejerrey



Inevitablemente todos los años para esta época los pescadores de pejerrey, tanto de laguna como de río, lago, canal, arroyo o de mar ya han salido a intentar capturar sus primeras piezas en forma categórica y firme. Si bien en verano las posibilidades para su pesca están latentes en ámbitos clásicos, el invierno trae aparejado todo el "folklore" y toda la mística para los seguidores de esta pesca. Miles y miles de fanáticos están comenzado a viajar por sus lugares favoritos para ir viendo como se presenta cada ámbito para esta temporada que seguro será muy buena. Y si no pensáramos así nos quedaríamos en casa. Hay varias razones para el seguimiento masivo de los deportistas tras esta especie: Una es la facilidad con que se lo encuentra en casi cualquier agua que haya cerca de donde uno vive. En lagos, lagunas, ríos, arroyos, canales, zanjas y hasta en el mar podemos disfrutar de la innegable deportividad de la pesca de las "flechas de plata". Esto deriva en que a la pesca del pejerrey se la puede considerar "económica" cosa por demás importante a la hora de evaluar nuestras salidas por estos días difíciles. Además en casi todos los ámbitos podemos armar desde la costa junto a la familia y a un asadito de domingo lo que la hace mucho más amigable y familiar y donde desde el "profesional" de la familia hasta la señora y los más chiquitos pueden ir comenzando sus primeros pasos en este fantástico arte para que se fanaticen y los acompañe el resto de sus vidas. Aún cuando las entradas a los pesqueros de pejerreyes tenga un costo, éste raramente supera los $ 10.- por persona y el alquiler de un bote dlos $ 50.- aproximadamente, por lo que dividido entre tres la cuenta de la salida da $20 por pescador. Los equipos también son muy accesibles en cuanto a precio (Combos de $ 45 que incluyen caña, reel, nailon, aparejo y plomo siendo todo de una aceptable calidad) y la pesca es por demás sencilla (llevada a límites insospechados si queremos agregarle algunos grados de dificultad) además de ser simplemente maravillosa.

 



Esta tradicional pesca es como dijimos accesible en lo que a costo de equipos se refiere (dentro de los parámetros estándares) y a su vez muy complicada y cara (hay cañas de más de $ 1.000.-) dependiendo de que grado de dificultad queramos enfrentar. Pero lo que nos ocupa son aquellos aficionados dentro de las generales de la pesca. Normalmente se usan cañas cortas de 3,20 a 3,60 metros para la pesca embarcada y cañas algo más largas de hasta 4,20 metros para la pesca de costa (preparadas para lanzar pesos superiores para ganar distancia) o de muelles y las viejas cañas para pescar de pulso que se usan para el "lengue-lengue" desde las escolleras que llegan a medir casi ocho metros. El largo de la caña tiene relación directa con el largo de la línea que usamos cuando pescamos de flote. Hoy ya casi todas son del tipo telescópico para ser cómodas a la hora de transportarlas aunque todavía quedan algunas con el sistema de enchufe. Las hay de PRFV (plástico reforzado con fibra de vidrio) de grafito, fibras de carbono, o las más desarrolladas de kevlar. Todas deben tener un mango que normalmente es de corcho, goma eva o madera (ya no se usa) que influyen en el peso final de la caña. Y no olvidemos que casi siempre pescamos todo el día con la caña en la mano (como en el spinning o el fly cast). Los porta reel también suelen ser de plásticos resistentes o aluminio, acero, etc. aunque muchos los evitan por el motivo del peso y atan sus reeles al mango con una banda de goma. Los pasahilos y las punteras son los artículos más importantes de la caña ya que son los que nos cuidan el nailon de rayaduras y cortes. Un pasahilos o una puntera gastada, rota u oxidada puede hacer que nuestra nueva carga de nailon de 140 metros se convierta en un solo día de pesca en una de 80 metros. Hay que tener en cuenta que los multifilamentos son abrasivos y el puntero es el pasahilos que más trabaja (dado la incidencia de ataque del paso del hilo) por lo que deberíamos revisarlo cada vez que salimos a pescar.

 



Los reeles son a gusto siempre que se atengan a las dimensiones del resto del equipo. Estos pueden ser frontales o rotativos, y en el caso de estos últimos con o sin devanador. De costa los frontales un poco más grandes son los ideales cargados con nailons del 0.30 con una salida de por lo menos el doble (0.60) del largo de la caña y acorde al peso del plomo que lancemos. Pero los preferidos son los frontales para cargas de 120 metros de nailon del 0.28. Personalmente no recomiendo el multifilamento por lo dificultoso que resulta hacer los nudos, por lo abrasivo de sus componentes y por las galletas que se arman si no se lo maneja siempre muy tenso (hace nudos sobre sí mismo, se enrosca con gran facilidad y se enrolla hasta sobre los pasahilos), a pesar de que al tener aire entre las fibras lo hacen flotar mejor y esto efectiviza la clavada al no hundirse (sobre todo si pesca lejos) además de no tener elasticidad. Pero para compensar eso existen para los monofilamentos los flotalíneas. Estos deben pasarse sobre el nailon con un trapo empapado en la crema (sin exagerar para que por ejemplo no se le pegue tierra) por lo menos un día antes de la salida. La regulación del freno de los eeles permite pescar pejerreyes casi con la estrella ajustada ya que es raro que una flecha de plata pida hilo, a pesar de que siempre debemos dejarnos un margen a nuestro favor. No es raro en ámbitos con tamaños exagerados que piquen dos al mismo tiempo y tengamos que aflojarle. También es recomendable en estos ambientes armar las líneas con madres de hasta el 0.50 ya que dos "matungos" clavados en una misma línea no necesariamente tiran para el mismo lado y a veces suelen cortar las madres si estas son demasiado sutiles. Cuanto más rulemanes tengan los reeles más suave trabajan sus movimientos y más balanceado lo vamos a sentir a la hora de recoger. Los hay de grafito, aluminio y metálicos, con frenos frontales o traseros (y hasta centrífugos multposicionales), desde 1 hasta 8 rulemanes, con bovinas metálicas o de plástico, con diferentes relaciones de recuperación de nailon (hasta de 6,2 vueltas de carrete por vuelta de manija), Yo uso un microreel con una carga de 80 metros de monofilamento del 0.22 (bueno) y hasta ahora me ha resultado más que suficiente de embarcado. Aclaro que no pesco en el Río de La Plata.

 



La boya es el elemento flotante que nos marca que está haciendo el pez con la carnada y nos indica el momento de la clavada. Estas van de acuerdo a las líneas y estas son muy personales y muy diferentes para cada ámbito. Existen las de fondo, las "barranquín" de flote y de fondo, de tres boyas, paternoster, zanahoria, "tramposas", "balancín", "chirimbolo", "moneda", líneas "chiripa", etc. Hay una línea por pescador y por ámbito, pero fundamentalmente están las de tres boyas. Para la elección de las boyas lo primero que hay que tener en cuenta es que puedan ser vistas perfectamente por el pescador para lo que hay que fijarse en el color y el tamaño y para esto debemos tener en cuenta parámetros como la hora del día y desde donde viene la luz solar (Boyas claras con el sol de espaldas y oscuras con el sol de frente), la distancia a la que pesquemos, etc. El tamaño es importante ya que debe ofrecer poca resistencia a la llevada del pejerrey. La forma es muy importante si pesca derivando al igual que el tamaño ya que hay unas que ofrecen más resistencia al viento o la corriente que otras y debemos tratar de mantener la misma velocidad de la embarcación. Dentro de las circulares (aún las más elegidas) existen las yo-yo que permiten guardar o sacar hilo de su ranura y modificar la profundidad de la brazolada sin necesidad de cambiar nada. Las boyas-puntero son indispensables a la hora de lanzar lejos o si necesitamos mantener en línea el aparejo para ver cuando una boya se desalinea y acusa el pique. Hoy existen unos a los que se le atan brazoladas y dicen son muy efectivos. Las del tipo lapicero para armar los paternoster deben ser las de mejor calidad que podamos conseguir. Estas deben trabajar (así por lo menos las hago flotar yo) semihundidas y paradas ya que cuando el pejerrey come a más de un metro puede tomar la carnada desde abajo hacia arriba haciendo en este caso que la boya se acueste y nos deje detectar el pique, cosa que si la boya ya está acostada jamás podremos observar. Si pescamos con esta técnica (a media agua) la boya es el elemento más importante ya que su correcto tamaño, diseño y flotabilidad deberán estar de acuerdo al tamaño de los peces, a la intensidad del viento y a la profundidad de la pesca y en estos casos el plomo deberá ser el justo para hundirse rápidamente y para que el flotante trabaje verticalmente y a la profundidad que elijamos con respecto a la superficie. A la punta superior de cualquier línea debemos colocarle un pilotín que nos servirá para completar la alineación del aparejo en el agua y para no "pasarnos" a la hora de venir recogiendo y lastimar el puntero o los pasahilos. Las líneas para pescar al garete deben ser lo más cercano a la perfección en cuanto al equilibrio del conjunto para que trabajen en forma eficiente (ver abajo "Las modalidades de pesca").

 


El nailon conviene que sea de color para poder verlo siempre sobre el agua y del grosor acorde al equipo que estemos usando. El ideal es el blando para que no copie la memoria del carrete al salir lanzado o quedar suelto sobre el agua. Las brazoladas son muy importantes para encontrar el pique ya que hay ámbitos en los que los pejerreyes andan perfectamente "alfombrados". Si uno nada a 25 cms. de la superficie todos hacen lo mismo y si les presentamos un engaño a 15 ó 35 cms. no lo tendrán en cuenta. Tradicionalmente se pesca a una profundidad que oscila entre los 30 y los 70 cms. pero hay ámbitos, época del año, condición climáticas, etc. en que los peces nadan a 15 cms. de la superficie o a 2 metros, sin contar ambientes como la laguna de Chasicó o los diques cordobeses que obligaron a estos vecinos a desarrollar el famoso "balancín" para poder acceder a profundidades de más de 10 metros. Si hay corriente que nos levante la carnada podemos enganchar sobre el nailon de la brazolada las "municiones partidas" de plomo de diferentes medidas a elección. Si hay mucha marejada lo ideal para evitar enredos es armarlas más cortas con nailon un poco más grueso. Tenemos tres formas para ubicar la profundidad donde se encuentra el pejerrey: Una es armar una línea de tres boyas (o más) y colocar en cada boya una brazolada de diferente largo y ver cual toma el pez, la otra es el paternoster o la línea zanahoria para también tener noción de en que profundidad se mueve y así armar los aparejos definitivos y la otra es, si somos varios pescando, armar un tipo de línea cada uno. El tamaño de los anzuelos dependerán de la pieza que busquemos, de lo que esté saliendo, del tamaño de la boca de los pejerreyes (hay variedades de boca más chica a iguales dimensiones), con que estemos encarnando, etc. Lo ideal para evitar a los ejemplares más chicos son los N° 1/0 ó 2/0. Hay diferentes anzuelos (de ojo, de paleta), con diferentes puntas, y se los puede atar de diferente manera (fijo, loco). Los anzuelos Kumho de la serie KH 11004 o los Eagle claw L044 tienen parte de la pata doblada en dirección contraria a la muerte lo que hace más difícil que el pejerrey se lo trague por completo. Los Mustad, los Kitsune y los Eagle Claw son todos buenos.





Las carnadas van por su elección dirigidas a cada especie, a cada tamaño y a cada ámbito aunque está generalizada la mojarra viva. Hay quienes la encarnan de la cabeza hacia la cola, de la cola hacia la cabeza, del lomo con una sola pasada, en manojos, etc. La conservación de la carnada tiene mucho que ver con el buen rinde: Si tenemos mojarras vivas deberemos cambiar el agua del balde periodicamente para renovar el oxígeno y necesariamente debemos tirar las que estén muertas o aprovecharlas para encarnar pero muy rápidamente ya que se ablandan y pierden color y sabor y contaminan el agua matando a las que aún están bien conservadas. Si tenemos dentudos o pejerreyes para filetear no debemos permitir que se sequen ya que pierden naturalidad, color, sabor y con todo esto pierde atracción. También andan bien los filetes de dentudo (para los grandes), el gusano de mosca (para el cornalito), el camarón (para el escardón, panzón o corno), la anchoita (para escardón, panzón o corno y para los grandes del río Negro bien arriba) o la isoca (para los muelles del río Paraná). Hay ámbitos en los que andan muy bien los sanguchitos o las carnadas teñidas y otros en los que anda el trolling con carnada, sea ésta viva o en filetes. Para trabajar bien la carnada son indispensables un buen cuchillo para filetear y una tabla para cortar sobre ella. NUNCA cortemos nada sobre el bote: Se cuartea la fibra y se desafila el cuchillo. Y recordemos que toda prueba es válida en el arte de la pesca del pejerrey. No lo olvide. También podemos usar ceba como elemento de atracción para que los peces se acerquen. Esta se compone principalmente de aceite de pescado y le agrego latas de caballa que se venden exprofeso baratas en las casas de venta de carnada. Personalmente no aconsejo usarla en ámbitos cerrados por los efectos secundarios pero en caso de usarla en aguas abiertas coloco dos recipientes perforados (uno a proa y otro a popa de la embarcación) para que vayan goteando y formando con la deriva del bote una "calle" en la que voy lanzando la línea. Esto puede hacer que se acerquen los ejemplares chicos, pero los grandes van a estar solo un poco más lejos.




Las modalidades de pesca van por posibilidades y por ambiente ya que no es lo mismo pescar en el arroyo Grande sobre la ruta 11 que en el dique Paso de las Piedras o en el muelle de Miramar. De embarcamos podemos pescar anclados o al garete. Con esta última modalidad las posibilidades de poder capturar tamaños importantes aumentan mucho. Personalmente siempre pesco con el pick up del reel abierto para que las brazoladas puedan trabajar a la profundidad que elegí y sin levantarse por las corrientes o tensiones (les engancho municiones a las brazoladas de más de 0.60 mts. porque a las más cortas los plomos le quitan flexibilidad) controlando siempre la salida de nailon con el dedo para tenerlo tenso para clavar inmediatamente y para conocer la cantidad de hilo que hay fuera del reel y cerrarlo y recoger lo necesario para tener una buena sensación de pique y una clavada rápida y efectiva. La equilibrada tensión del hilo hace que este no perturbe el ambiente ni el desplazamiento del aparejo. Es muy importante para el buen rinde que la línea "garetee" pareja con la embarcación y controlar la velocidad de ésta con un ancla de capa. Deberemos elegir la velocidad más lenta para darle tiempo al pejerrey a comer. No debemos dejar nunca que el aparejo nos alcance y para lograr esto todos los elementos de flote deben estar perfectamente equilibrados: El puntero (le otorga a la línea más velocidad de navegación), las boyas (ofrecen más o menos resistencia al viento y las corrientes) y el pilotín (que puede dar al aparejo un funcionamiento mucho más eficiente). También el largo de las brazoladas y el tipo y tamaño de la carnada hace al correcto desplazamiento del conjunto. Si pescamos de costa o desde un bote anclado podemos hacerlo con aparejo fijo, de flote, de fondo, bombeando la caña, dejando que la corriente lleve la línea o haciendo spinning con carnada natural.




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ambién existe la pesca de pejerrey con artificiales. Para spinning se usan spinners chicas (cucharas giratorias) o moscones. Para el fly cast personalmente uso imitación de alevinos de pasta, Spruce o Royal Coachman ya que éstas rindieron y no probé con nada más. Hay otras pescas. Por ejemplo en Chasicó se usa la pesca "al garete con aparejos de fondo". Paso a explicar: Armamos una línea del tipo de pesca "al vuelo" con brazoladas largas (0,70 a 0.90 metros) y le atamos un plomo de entre 10 y 30 gramos, soltamos el nailon que creamos conveniente y solo gareteamos a la velocidad elegida regulando la misma con un ancla de capa. Seguramente lograremos sacar los grandes, la cantidad será la duda. Esperando que este largo compendio abreviado los ayude a intentar con cualquier cosa que conozcan o se les ocurra, les deseo muy buena pesca.

Como complemento necesario están la ropa y el calzado apropiados para estos casos. Guantes o mitones de neoprene son útiles aunque los de abrigo con guantes de látex tipo cirujano por encima son también dúctiles a la hora de encarnar o desprender la pieza del anzuelo cubriéndonos mucho mejor del frío. Los equipos de agua no deben faltar en nuestros bolsos o cajas de pesca. Estos deberían ser lo más livianos e impermeables posible. De tener capucha y bolsillos cerrados mucho mejor. Obvie los tipo "canguro" ya que es normal que se llenen de agua. La ropa de abrigo debe ser liviana y compacta y de ser posible respirable. Hay elementos como el polar que acompañado de camperas apropiadas "respiran". El calzado debe ser impermeable y respirable. Tal vez un cuello de polar, un gorro de lana y medias de abrigo sean útiles. Sombreros o gorras, lentes polarizados para el sol, protector solar y parches recuperables debemos tenerlos con nosotros cuando pescamos.




Ernesto Franchino