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Especie
"vulnerable" en riesgo de extinción, atacado permanentemente
por: Pescadores comerciales, artesanales y furtivos; incluso hasta por algunas
personas pertenecientes a la Universidad Nacional de Mar del Plata y otras
del staff de AverAves de la República Oriental del Uruguay, que los
acusan de ser responsables directos de la inminente extinción de
la gaviota cangrejera. Y hasta algunos funcionarios de turno hacen lo imposible
para complicarle su "andar pescando" por la vida, y para cerrarle
definitivamente las puertas a muchos lugares que son de todos, incluso de
los mismos pescadores deportivos, tal vez ocultando motivos que casi siempre
dependen del valor del kilo de pescado en relación al dólar.
Lo que casi nunca se tiene en cuenta es que el Pescador Deportivo es una parte importante (en algunos casos casi fundamental) en la cadena económica de pequeños y medianos pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires y de todo el país, y que de él dependen, en gran medida, pequeños emprendimientos hoteleros, todos los guías de pesca deportiva, propietarios de embarcaciones de alquiler, concesionarios de lagunas y otros pesqueros, kioskos, estaciones de servicio, recolectores de carnada y locales de venta de la misma, bares, restaurantes, concesionarios de peajes, importadores, distribuidores, mayoristas y minoristas de artículos de pesca, camping y afines, funcionarios Ministeriales y de Turismo provincial, funcionarios Municipales de gestión y control, etc. etc. etc. Si alguno no me quiere creer que pregunte cuanto dinero gira en una temporada de pesca deportiva en la Patagonia, y que no sea tan necio para comparar diciendo: "A la Patagonia van los que tienen plata...". Solo la boca del Chimehuín supo generar en otras épocas entradas de dinero por sumas superiores a los 8 millones de dólares pero, sin ir tan lejos con los números, observemos datos de los principales concursos de pesca del litoral argentino donde especies como el dorado, el surubí y hasta el humilde armado están involucrados, o las 24 Horas de la Corvina Negra, que entrega casi 300.000 pesos entre premios y sorteos. Por esto y por muchos otros motivos, y cuando dentro de algunos años un comerciante más inspirado que la mayoría de los que hay hoy se de cuenta que su negocio es promover acciones cuya ejecución necesite de los mismos elementos que ellos comercializan, y salga al ruedo con un sistema agresivo de crear necesidad en los consumidores, todos los demás lo van a seguir. Pero ya va a ser tarde, porque quien pega primero pega dos veces, y va a ser ese visionario quien tenga el respaldo de sus propios clientes, quienes seguramente verán en él al responsable de sus horas de pesca. Porque por ahora muchos duermen el sueño de los justos. Incluso nosotros; los Pescadores Deportivos, los que pescamos de a uno, los más mansos del sistema. Tal vez, y solo tal vez, algún día todos aquellos que están de una u otra forma conectados con esta actividad, y reciben de ella algún beneficio (principalmente económico) se unan para defender los derechos del pescador, que son ni más ni menos que su derecho a generar sus propios medios de subsistencia, con el aditivo de convertirse ellos mismos en los principales defensores del medio ambiente que nos da de comer a todos, incluso a los que no pescan.
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Funcionarios Municipales, Provinciales y Nacionales.
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Autoridades de aplicación y Funcionarios Municipales, Provinciales
y Nacionales, entre otros.
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Federaciones, Asociaciones, Clubes, Comisiones y Subcomisiones de
Pesca, ONG´s y otros, deberían apoyar al individuo pero, a
la hora de quemar las papas, la mayoría pareciera no existir. Solo
aparecen cuando conviene.
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Hoy, la gestión del flamante Secretario de Turismo (Ignacio
Crotto) de la primera provincia argentina beneficia claramente al pescador
deportivo, pero no directamente. Hay desde la Secretaría un plan
para fomentar el turismo alternativo (principalmente la pesca deportiva)
con la intención de generar ingresos genuinos y repartidos en pequeñas
localidades del interior de la provincia que posean aguas en las que habiten
pejerreyes, tarariras, bagres, dientudos, carpas, percas, truchas, etc.
con el claro fin de atraer miles de pescadores, para que dejen algo de su
dinero en esas localidades por las que el turismo clásico no pasa,
por desconocimiento o por carecer de atractivos masivos o dirigidos al público
"paseante", generador de la industria sin chimeneas. Desde este
Sitio esperamos con ansiedad que esta gestión sea aplicada y entendida
por los potenciales beneficiarios.
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