El combo maldito para la cuenca del Río de la Plata: Captura indiscriminada del sábalo, casi nula fiscalización comercial y una gran sequía. Solo el apego irrestricto a la pesca con devolución, y una decisiva acción del Estado Nacional pueden salvar al dorado y al surubí, peces deportivos insignia de los argentinos.
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EL ROL DEL ESTADO
La preocupación llegó a la Secretaría de Turismo
de la Nación, donde el propio Secretario concientizó la necesidad
de mejorar controles, especialmente en el litoral, incluso para no poner
en peligro el flujo internacional de visitantes que llegan seducidos por
el dorado, el surubí y la tararira: 4.000.000 de turistas que generan
unos 4.000 millones de dólares al año, de acuerdo con cifras
oficiales. Los estadounidenses superan los 20.000, con erogaciones de 2.000
dólares promedio. Son 40 millones de dólares, sin contar brasileros
y europeos. Por eso los funcionarios de Turismo conocen la urgencia de ponerle
límites a la desenfrenada explotación comercial de los recursos;
en especial el sábalo. "Creo que la pesca comercial atenta contra
la alimentación natural de nuestro pez nacional", subraya el
encargado de promocionar nuestros ríos en el mundo. "Pero claro
que todo tipo de afirmación en este sentido debe estar basada en
estudios profesionales y responsables", aclara, aunque es contundente:
"Tengo la sensación que la pesca deportiva puede generar más
beneficios que la pesca comercial, y debemos demostrarlo técnicamente".
Una de las claves es mejorar los controles. Pero los expertos advierten
que las provincias tienen poco desarrollados sus sistemas de gestión
de la pesca, en parte porque vuelven muy pocos fondos de lo que se genera
por exportación de recursos ictícolas. "No hay un porcentaje
que vaya a parar a las provincias como para que inviertan en biólogos,
en camionetas para ir a fiscalizar frigoríficos, para una embarcación
para equipos técnicos". El trasfondo son las falencias regulatorias.
Mientras que es la Nación quien determina los cupos, las provincias
tienen autonomía en cuanto a sus reglamentos pesqueros. Los expertos
consideran "positiva" la Ley 12.212 de la provincia de Santa Fe
para normar la actividad deportiva y comercial. Pero "En materia de
regulación falta participación", dice Baigún.
Y respecto de las vedas acota: "Es importante, porque como faltan peces
las vedas son prolongadas y las provincias deben subsidiar a los pescadores,
pero no tienen recursos; pero si no faltaran peces las vedas serían
más cortas". Y completa: "De hecho, en la Argentina nunca
se había discutido sobre vedas hasta que explotó la pesca
comercial". Desde Entre Ríos, Adrián Stur subraya que
una de las "principales deficiencias" en la normativa es "la
falta de regulaciones comunes entre provincias vecinas, con herramientas
como la veda sin coordinación".
Y COMO SI FUERA POCO
Pero no solo están en peligro los peces, Cada vez hay menos
agua. Desde 1998, la cuenca está atravesando un ciclo seco. El Paraná
crece muy poco comparado con lo que solía crecer a fines del siglo
pasado, tanto por condiciones climáticas pero también por
las regulaciones de las represas brasileñas. Cuando el agua falta
(ya van más de 10 años de bajante) el valle del Paraná
no se inunda y la producción pesquera se ve afectada. Muchas especies,
como el sábalo, necesitan valles inundados y cauces pequeños
para criarse y engordar. Pero esto ocurre con menor intensidad en los últimos
años. Y hay una yapa inesperada: El valle está empezando a
llenarse de vacas. Los ganaderos que expulsan la soja ocupan la zona seca,
y expulsan a su vez las especies ictícolas que, claro, no emigran
a ningún lado. Simplemente mueren. En palabras de Stur "Si no
llega el agua se ve comprometida la continuidad de grandes grupos de peces;
para dar un ejemplo, el 25 % de la biomasa actual corresponde a la creciente
de 1997, y las especies tienen adaptadas las estrategias para sacar el máximo
provecho de estas situaciones". Pero tiene una esperanza: "Creemos
que la creciente del 2007 va a aportar una muy buena cantidad al sistema
del Paraná en los próximos 3 ó 4 años".
El costado positivo es que, a diferencia de Brasil, nuestro país
no tiene represas importantes más allá de Yacyretá.
Los diques son siempre un "factor crítico" para el recurso
pesquero; en especial para las especies migratorias, porque en Sudamérica
los sistemas de transferencia para peces siempre han resultado muy poco
eficientes, dicen los expertos. La tormenta perfecta amenaza la continuidad
de los recursos y la pesca deportiva en el río Paraná, el
esparcimiento de millones de argentinos y extranjeros, y los puestos de
trabajo de otro tanto. Los miles de millones de pesos generados por una
actividad que los estados provinciales y nacional parecían desconocer.
La decisión está en nosotros: Enfrentar la tormenta y proteger
al Paraná, o dejar que la corriente arrase con todo y para siempre.
Cosme Trapazzo
| Para
muestra sobra un botón
EL
CASO CAUQUENES
Repetimos
hasta el cansancio que la pesca deportiva es una actividad crucial para
muchas comunidades. Es sabido que quienes deciden salir con la caña
al hombro es un consumidor de una serie de servicios que transforman
a la actividad en generadora de muchas otras cosas. Un ejemplo de esta
realidad es el Embalse Cauquenes, en el Departamento de Jachal en el
norte de San Juan, a casi 200 kms. de la ciudad capital. En el 2005,
el asesor de la Honorable Cámara de Diputados de la provincia,
Sr. Fernando Belert, elevó un informe de "Valorización
socioeconómica de la Pesca Deportiva" en este punto de la
región. Sus resultados son claros en lo que respecta a la importancia
que tiene la actividad para una comunidad. * El embalse es visitado por 7.840 usuarios al año, que llegan como mínimo una vez cada 60 días, permaneciendo una media de dos (2) días por excursión. * Cada usuario gasta por año, para pescar en el lugar, unos ochocientos seis (806) pesos. Esto implica generan un movimiento económico directo anual de aproximadamente $ 6.192.000 pesos distribuidos en: Más de 1.5 millones en transporte, unos 2.3 millones en estadías, unos 26.600 permisos de pesca y más de 2.2 millones en equipamiento, carnadas e indumentaria. |
DECRETO
NACIONAL 931/2009
El 21 de Julio el Poder Ejecutivo Nacional, por Decreto Nacional
"estableció cupos para la exportación de determinadas
especies ictícolas, como sábalo, surubí, tararira y
boga, que solo se podrán exportar hasta completar los cupos de exportación
que fije la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y
Alimentos de la Nación (www.sagtya.mecon.gov.ar)". Así
mismo, "la Secretaría de Pesca y Acuicultura de la referida
Secretaría Nacional, evaluará periódicamente el estado
de los recursos involucrados en la presente medida y, en base a ello, recomendará
cual deberá ser la extensión de los cupos de exportación,
a fin de proveer a la preservación del estado del recurso",
lo que todavía no se ha hecho. El Decreto generó honda preocupación
en el sector y se reflejó también en el ámbito parlamentario.
Desde allí el Diputado Nacional por Santa Fe, Pablo Zancada, lo expresó
en un proyecto de Resolución en el que solicita precisiones al Poder
Ejecutivo. En los fundamentos del proyecto expresa: "Resulta enormemente
preocupante la incorporación del surubí en el Decreto 931
para establecer un cupo exportable. Los últimos datos nos indican
un retroceso numérico y una caída del promedio en kilos de
los surubíes, situación que no solo vive la pesca deportiva,
sino también la pesca comercial. Luego agrega: "Creemos firmemente
que las especies de peces de río comprendidas en el Decreto 931/2009
cumplen una importante función social y económica, por lo
tanto el Estado debería regular la pesquería con una visión
de sustentabilidad y de equidad. Visión que se ve comprometida permitiendo
su exportación".
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¿AGUA
EN VENTA?
Parece de ciencia ficción. Los Diputados Nacionales
por Entre Ríos, Cristina Cremer y Gustavo Zaballo, presentaron
un proyecto de Resolución en reclamo de información
sobre las actividades de una empresa de la que sospechan extrae agua
dulce del río Paraná para venderla en el exterior. El
proyecto, presentado en Mayo en el Congreso, puntualmente inquiere
si la empresa Makhena sa. tiene autorización por parte de la
Secretaría de Ambiente de la Nación para extraer agua
del río Paraná, ya que existe una tutela especial para
este recurso vital. El pedido demanda también datos sobre las
operaciones comerciales que la firma Makhens sa. haya realizado, ya
que la propia empresa publicita entre sus servicios la "comercialización
de agua dulce de río". El sitio web de la firma argentino
- estadounidense (makhena.com
promociona entre sus productos la venta de "agua dulce, cruda,
sin tratamientos), en cantidades "entre 60.000 y 70.000 toneladas
por envío, con destino a la "potabilización y consumo,
riego, etc." que se transporta en "buques - tanque",
se lee en la página de Internet. Por ello, Cremer y Zaballo
se preguntan cual es el canon que se le cobra a esta empresa si se
confirma que Makhena sa. extrae el agua dulce del cauce del Paraná.
Además se preguntan sobre el impacto ambiental que produce
esta extracción. Las respuestas a la solicitud de los Diputados
entrerrianos pueden abrir un camino de investigación más
profundo acerca del escaso control que existe sobre la preservación
de los recursos naturales y (especialmente) del agua dulce.
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FUENTE: info aicacyp