Notas
  TARARIRAS AHORA

S
i bien hace ya unos dos años que las tarariras escasean, debido a los fríos que azotaron a la provincia por allá por el 2007 (90 heladas durante ese invierno) ya tenemos encima la temporada estival para la pesca de tarariras, y tendremos que ir preparándonos para las aguas interiores entre juncos, zonas bajas cercanas a las orillas o bancos de barro, con carnada natural o con artificiales, dependiendo de los gustos y las posibilidades. Lagunas como La Salada Grande, Kakel Huincul, Del Burro y otras, ya ofrecieron sus primeras piezas capturadas, aunque algo tímidas. Algunas ideas para tener en cuenta. Y para empezar, a l
a pesca de la tararira personalmente la dividiría en 3 etapas definidas y fácilmente reconocibles:


1)
La que corresponde al inicio de la temporada, cuando la tararira se comporta erráticamente, de la misma manera que durante algún "veranito" en medio de los fríos del invierno.
2) La que llamo "de plena temporada", donde la especie está cómoda y adaptada a un habitat reconocido, sin otras necesidades más que las de vivir y cazar tranquila.
3) La de finales del verano (cada vez más largo y corrido) en la que la voracidad de la especie tiene una razón de ser. Y le cuento que es ésta la que más me gusta.



  INICIO DE TEMPORADA

  TARARIRA  A través de años pescando esta especie, he aprendido que a las tarariras, esos peces salvajes y medio prehistóricos, hay que tentarlos sutilmente a tomar los engaños, en ciertas y determinadas épocas del año en las que están un poco remisas a comer, una actitud, endilgada por el folklore o al aletargamiento provocado por el frío (compárelo con la hibernación del oso). Este proceso natural empieza con los primeros fríos del otoño (se pueden capturar hasta ese momento) y finaliza en los primeros días calurosos de la primavera (no los tibios). En esos momentos es cuando la tararira empieza a moverse y alimentarse nuevamente, dejando de lado sus membranas protectoras de sus agallas, pudiendo ser tentada no solo con carnada natural (como dicen algunos comunicadores de la pesca) sino que si se toman el trabajo de prestar la debida atención a las artes de los artificiales, seguro se van sorprender.


L
o común, para la mayoría de los pescadores, es pasar sus artificiales barriendo las áreas en las que creen hay peces, para incitarlos a tomar los engaños, pensando que los atacará por hambre, defensa territorial o cualquier otra razón. Lo cierto es que si vamos a intentar pescarlas en esta época deberíamos informarnos más y mejor. Si la tararira está "despertándose" lo más probable es que esté débil y poco ágil. Esto desembocará en movimientos más lentos y desganados, solo acelerados por alguna necesidad imperiosa. Esta pueden ser por alimentación, defensa propia o de su "nido" o traslado. Si vamos a intentar que confundan nuestros engaños con alimento, podemos presentarle INDISTINTAMENTE carnada natural o artificiales.


Y
esto va para todos aquellos que creen que, cuando la tararira recién se despierta, solo toma carnada natural. Al contrario de esta creencia no solo come, sino que también se mueve (aunque poco) buscando anidar o simplemente entibiarse o defenderse de posibles ataques (situación extraña pero pasa). Y esto dependerá de como presentemos los engaños en el agua, sean estos naturales o artificiales. Haga de cuenta que recién despierto, después de cuatro días en cama, usted se desespere por un sándwich de jamón y queso o por la comida que más le guste. Primero va a abrir los ojos y a desperezarse. Después Dios dirá como va a reaccionar. Por eso mi insistencia en que, cuando esté pescando, observe y piense.

 

  TARARIRAS  Con respecto a los lugares de pesca, estos son siempre los más bajos, porque cuando comienzan los primeros fríos se mudan a estos sectores para seguir alimentándose durante más tiempo aprovechando el calor que permanece en poco nivel de agua, donde los últimos soles las abrigarán más, y los primeros las despertarán antes. Ahí es cuando nuestros señuelos deben ser delicados y por sobre todas las cosas, muy pacientes. Elijamos nuestra ferretería "light" haciéndola trabajar en forma inteligente y "lenta", en los sectores donde creamos que puede haber taruchas. Cambiemos de engaño a medida que vayamos fracasando. Intentemos en distintas áreas y a diferentes profundidades, donde veamos sutiles movimientos de fondo, mejor detectables en zonas bajas y barrosas, donde la célebre "bomba" de barro acusa a los peces en movimiento. Lo más probable es que a los señuelos de flote (como los Jitter o los plop) los ataque sin morderlos. Sume más paciencia y observe. En cambio si quiere pescar a media agua los "Oreno" (muy difícil de conseguir los buenos), los Tucán y los Tucán flex, y los "Globe" de paleta corta, recuperados lentamente, son los mejores. Si quiere irse abajo (anzuelos anti enganche) pruebe los mismos pero de paleta grande.



CONCLUSION
: No crea que va a pescar solo con carnada. Tampoco crea que todos los desplazamientos de las tarariras serán por ataques. Experimente con todos los señuelos que cargue en la caja pero prefiera los que logra recuperar lento rozando el pasto del fondo.
No se desespere. Observe y deduzca. Use una boya "plop" para activarlas. Reflexione como una tararira y busque lugares que crea apropiados. Levante vegetación del fondo y verifique que no esté podrida. De ser así cambie de lugar ya que, a pesar de estar "dormida", la tararira necesita respirar igual. Lea el agua. Reconozca sus movimientos, trate de encontrar los nidos, en los que seguramente permanece (está cumpliendo con su ciclo reproductivo y su función alimentaria no es lo más importante) siendo más fácil poder "pincharlas". Piense rápido pero actúe lento. Insista varias veces en el mismo lugar aunque no tenga respuestas. Y mire el agua atrás de los engaños. Estos delatarán la presencia de peces enojados o hambrientos. Y no trate de despegarlas de su nido, pásele muchas veces por arriba.







  TEMPORADA PLENA

  TARARIRAS  A medida que la tararira va sintiéndose más fuerte y ágil se va moviéndose en el agua, abarcando una cantidad mayor de territorio, sea porque ya el calor la hace sentir mejor, porque abandonó el nido y sus crías o porque sí. Esto hace que sea más difícil encontrarla, ya que abandonó los lugares clásicos de postura y habitat, desplazándose por todo el espejo de agua y a cualquier profundidad, ya que el calor está presente en todo el ámbito y no limitado a las zonas bajas a pleno sol, entonces la superficie a abarcar es mayor. Inclusive ya está selectiva para comer, eligiendo sus presas. No es lo mismo necesitar alimentarse para recuperar fuerzas que para comer una vez lleno. Y hasta le puedo decir que ya no tiene territorio para defender (como cuando está en el nido), por lo que la invasión de ambiente es relativa y a veces hasta inexistente. Si nos vamos a La Salada Grande, por ejemplo, ya sabemos que es normal en pleno verano estar pescando pejerreyes en el centro de la laguna a flote y ver como desaparecen nuestras brazoladas después de un pique de lo que nos pareció "El" pejerrey. Esas son las tarariras de, por lo general, de porte pequeño o mediano. También sabemos que si vamos a pescar en el inicio o en el cierre de la temporada los piques en esas zonas son muy raros.



CONCLUSION
: Va a tener que ingeniárselas para abarcar más superficie y poner en práctica todas las técnicas posibles para engañarlas. No pesque al mediodía (contra todas las creencias) ya que es cuando, aunque parezca mentira, la tararira se va al fondo buscando aguas más frescas. Siga raspando los señuelos contra el pasto del fondo o "lamiendo" las paredes de juncos. Lance cerca de los juncos, pero del lado del centro de la laguna donde el pez tiene la posibilidad de aguas un poco más profundas.







  CIERRE DE TEMPORADA
Finalmente en el cierre de temporada, cuando la tararira instintivamente sabe que se viene el frío, saldrá a alimentarse mucho y de casi cualquier cosa que se coma (o parezca que se come) para "pasar el invierno". Si bien su organismo "baja vueltas" durante la época invernal, su cuerpo consume energía, la que deberá acumular antes de aletargarse. Es en este momento cuando se come todo. Si tiramos algo que se mueva o se coma la tararira lo atacará en una forma desmedida e implacable para engullirlo, convirtiendo todo en grasas para hibernar saludablemente. Pero lo que dije más arriba (que es cuando más me gusta pescar), no lo dije por la facilidad de las capturas sino por los tamaños que se consiguen. Los ejemplares más grandes son los que más energía necesitan y seguramente es por eso que se las pesca hasta los primeros días frescos del otoño, cuando los ejemplares más chicos, que necesitan menor cantidad de energía, ya están satisfechas moviéndoe más lento.



CONCLUSION
: Va a poder entrenarse con cualquier equipo y técnica. Va a pescar las más grandes y a disfrutar de los mejores combates, no solo por los mejores ejemplares, sino porque está apurada por comer. Y si no puede tragar ese que tiene en la boca va a desesperarse por soltarlo y buscar otro que sí se pueda comer. Va a querer comerse hasta una alpargata bien presentada en el agua, por lo que la dificultad de "pincharlas" será escasa. Si quiere puede devolverlas al agua, ya que si mata una hembra estará matando miles de futuras crías con buenas posibilidades de sobrevivir.
Y no mate tarariras porque se come al pejerrey que usted pesca en invierno, porque por el contrario de lo que todos creen, con el pejerrey son predadores mutuos, si no, en las lagunas habría más tarariras que pejerreyes. ¿No creen?

 

  TEMPORADA DE TARARIRAS
S
i hace calor y no hay viento pruebe con confianza señuelos de flote.
Si hace calor pero sopla viento búsquelas con artificiales de media agua.
Si hay viento y encima frío, búsquelas bien abajo y cerca del reparo de las plantas.
Prefiera aguas transparentes para intentar con artificiales (Kakel Huincul o las aguas "negras" de La Salada Grande por ejemplo).
No la traiga de "prepo". La tararira transmite en el agua su estado de ánimo, alimentación y los peligros a los que se enfrenta Y esto hace que sus iguales se acerquen o se alejen.
Modifique la tracción de los señuelos quitándoles monotonía.



Y
si pesca en ríos, canales o arroyos (cualquier agua que corra), búsquelas al principio de temporada en zonas con poca corriente o cerca de los juncos, en "plena temporada" solo trate de alimentarlas lo más naturalmente posible en cualquier agua tranquila y al cierre pésquelas a mansalva haciendo mucho "ruido" en el agua con boyas plop o manteniendo la captura pinchada sin ofrecerle demasiada lucha desde la caña del pescador, para que con su actitud atraiga a sus congéneres.



Ernesto Franchino
"hopplias fanaticus"