1) La que corresponde al inicio de la temporada, cuando la tararira
se comporta erráticamente, de la misma manera que durante algún
"veranito" en medio de los fríos del invierno.
2) La que llamo "de plena temporada", donde la especie
está cómoda y adaptada a un habitat reconocido, sin otras
necesidades más que las de vivir y cazar tranquila.
3) La de finales del verano (cada vez más largo y corrido)
en la que la voracidad de la especie tiene una razón de ser. Y le
cuento que es ésta la que más me gusta.
A
través de años pescando
esta especie, he aprendido que a las tarariras, esos peces salvajes y medio
prehistóricos, hay que tentarlos sutilmente a tomar los engaños,
en ciertas y determinadas épocas del año en las que están
un poco remisas a comer, una actitud, endilgada por el folklore o al aletargamiento
provocado por el frío (compárelo con la hibernación del
oso). Este proceso natural empieza con los primeros fríos del otoño
(se pueden capturar hasta
ese momento) y
finaliza en los primeros días calurosos de la primavera (no los tibios).
En esos momentos es cuando la tararira empieza a moverse y alimentarse nuevamente,
dejando de lado sus membranas protectoras de sus agallas, pudiendo ser tentada
no solo con carnada natural (como dicen algunos comunicadores de la pesca)
sino que si se toman el trabajo de prestar la debida atención a las
artes de los artificiales, seguro se van sorprender.
Lo
común, para la mayoría de los pescadores, es pasar sus artificiales
barriendo las áreas en las que creen hay peces, para incitarlos a tomar
los engaños, pensando que los atacará por hambre, defensa territorial
o cualquier otra razón. Lo cierto es que si vamos a intentar pescarlas
en esta época deberíamos informarnos más y mejor. Si
la tararira está "despertándose" lo más probable
es que esté débil y poco ágil. Esto desembocará
en movimientos más lentos y desganados, solo acelerados por alguna
necesidad imperiosa. Esta pueden ser por alimentación, defensa propia
o de su "nido" o traslado. Si vamos a intentar que confundan nuestros
engaños con alimento, podemos presentarle INDISTINTAMENTE
carnada natural o artificiales.
Y esto va
para todos aquellos que creen que, cuando la
tararira recién se despierta, solo toma carnada natural. Al contrario
de esta creencia no solo come, sino que también se mueve (aunque poco)
buscando anidar o simplemente entibiarse o defenderse de posibles ataques
(situación extraña pero pasa). Y esto dependerá de como
presentemos los engaños en el agua, sean estos naturales o artificiales.
Haga de cuenta que recién despierto, después de cuatro días
en cama, usted se desespere por un sándwich de jamón y queso
o por la comida que más le guste. Primero va a abrir los ojos y a desperezarse.
Después Dios dirá como va a reaccionar. Por eso mi insistencia
en que, cuando esté pescando, observe y piense.
Con
respecto a los lugares de pesca, estos son siempre los más bajos, porque
cuando comienzan
los primeros fríos se
mudan a estos sectores para seguir alimentándose durante más
tiempo aprovechando el calor que permanece en poco nivel de agua, donde los
últimos soles las abrigarán más, y los primeros las despertarán
antes. Ahí es cuando nuestros señuelos deben ser delicados
y por sobre todas las cosas, muy pacientes. Elijamos nuestra ferretería
"light" haciéndola trabajar en forma inteligente y "lenta",
en los sectores donde creamos que puede haber taruchas. Cambiemos de engaño
a medida que vayamos fracasando. Intentemos en distintas áreas y a
diferentes profundidades, donde veamos sutiles movimientos de fondo, mejor
detectables en zonas bajas y barrosas, donde la célebre "bomba"
de barro acusa a los peces en movimiento. Lo más probable es que a
los señuelos de flote (como los Jitter o los plop) los ataque sin morderlos.
Sume más paciencia y observe. En cambio si quiere pescar a media agua
los "Oreno" (muy difícil de conseguir los buenos), los Tucán
y los Tucán flex, y los "Globe" de paleta corta, recuperados
lentamente, son los mejores. Si quiere irse bien abajo (use anzuelos anti
enganche) pruebe son los mismos modelos pero de paleta grande.
CONCLUSION: No crea que va a pescar solo con carnada. Tampoco crea que
todos los desplazamientos de las tarariras serán por ataques. Experimente
con todos los señuelos que cargue en la caja pero prefiera los que
logra recuperar lento rozando el pasto del fondo. No
se desespere. Observe y deduzca. Use
una boya "plop" para activarlas. Reflexione como una tararira y
busque lugares que crea apropiados. Levante vegetación del fondo y
verifique que no esté podrida. De ser así cambie de lugar ya
que, a pesar de estar "dormida", la tararira necesita respirar igual.
Lea el agua.
Reconozca sus movimientos, trate de encontrar los nidos,
en los que seguramente permanece (está
cumpliendo con su ciclo reproductivo y su función
alimentaria no es lo más importante)
siendo más fácil poder "pincharlas". Piense rápido
pero actúe lento. Insista varias veces en el mismo lugar aunque no
tenga respuestas. Y mire el agua atrás de los engaños. Estos
delatarán la presencia de peces enojados o hambrientos. Y no trate
de despegarlas de su nido, pásele muchas veces por arriba.
A
medida que la tararira va sintiéndose más fuerte y ágil
se va moviéndose en el agua, abarcando una cantidad mayor de territorio,
sea porque ya el calor la hace sentir mejor, porque abandonó el nido
y sus crías o porque sí. Esto hace que sea más difícil
encontrarla, ya que abandonó los lugares clásicos de postura
y habitat, desplazándose por todo el espejo de agua y a cualquier profundidad,
ya que el calor está presente en todo el ámbito y no limitado
a las zonas bajas a pleno sol, entonces la superficie a abarcar es mayor.
Inclusive ya está selectiva para comer, eligiendo sus presas. No es
lo mismo necesitar alimentarse para recuperar fuerzas que para comer una vez
lleno. Y hasta le puedo decir que ya no tiene territorio para defender (como
cuando está en el nido), por lo que la invasión de ambiente
es relativa y a veces hasta inexistente. Si nos vamos a La Salada Grande,
por ejemplo, ya sabemos que es normal en pleno verano estar pescando pejerreyes
en el centro de la laguna a flote y ver como desaparecen nuestras brazoladas
después de un pique de lo que nos pareció "El" pejerrey.
Esas son las tarariras de, por lo general, de porte pequeño o mediano.
También sabemos que si vamos a pescar en el inicio o en el cierre de
la temporada los piques en esas zonas son muy raros.
CONCLUSION: Va a tener que ingeniárselas para abarcar más
superficie y poner en práctica todas las técnicas posibles para
engañarlas. No pesque al mediodía (contra todas las creencias)
ya que es cuando, aunque parezca mentira, la tararira se va al fondo buscando
aguas más frescas. Siga raspando los señuelos contra el pasto
del fondo o "lamiendo" las paredes de juncos. Lance cerca de los
juncos, pero del lado del centro de la laguna donde el pez tiene la posibilidad
de aguas un poco más profundas.
Finalmente
en el cierre de temporada, cuando la tararira instintivamente sabe
que se viene el frío, saldrá
a alimentarse mucho y de casi cualquier cosa que se coma (o parezca que se
come) para "pasar el invierno". Si bien su organismo "baja
vueltas" durante la época invernal, su cuerpo consume energía,
la que deberá acumular antes de aletargarse. Es en este momento cuando
se come todo. Si tiramos algo que se mueva o se coma la tararira lo atacará
en una forma desmedida e implacable para engullirlo, convirtiendo todo en
grasas para hibernar saludablemente. Pero lo que dije más arriba (que
es cuando más me gusta pescar), no lo dije por la facilidad de las
capturas sino por los tamaños que se consiguen. Los ejemplares más
grandes son los que más energía necesitan
y seguramente es por eso que se las pesca hasta
los primeros días frescos del otoño, cuando los ejemplares más
chicos, que necesitan menor cantidad de energía, ya están satisfechas
moviéndoe más lento.
CONCLUSION: Va a poder entrenarse con cualquier equipo y técnica.
Va a pescar las más grandes y a disfrutar de los mejores combates,
no solo por los mejores ejemplares, sino porque está apurada por comer.
Y si no puede tragar ese que tiene en la boca va a desesperarse por soltarlo
y buscar otro que sí se pueda comer. Va a querer comerse hasta una
alpargata bien presentada en el agua, por lo que la dificultad de "pincharlas"
será escasa. Si quiere puede devolverlas al agua, ya que si mata una
hembra estará matando miles de futuras crías con buenas posibilidades
de sobrevivir.
Y no mate tarariras porque se come al pejerrey que usted pesca en invierno,
porque por el contrario de lo que todos creen, con el pejerrey son predadores
mutuos, si no, en las lagunas habría más tarariras que pejerreyes.
¿No creen?
Si hace calor y no hay viento pruebe con confianza señuelos de flote.
Si hace calor pero sopla viento búsquelas con artificiales de media agua.
Si hay viento y encima frío, búsquelas bien abajo y cerca del reparo de las plantas.
Prefiera aguas transparentes para intentar con artificiales (Kakel Huincul o las aguas "negras" de La Salada Grande por ejemplo).
No la traiga de "prepo". La tararira transmite en el agua su estado de ánimo, alimentación y los peligros a los que se enfrenta Y esto hace que sus iguales se acerquen o se alejen.
Modifique la tracción de los señuelos quitándoles monotonía.
Y si pesca
en ríos, canales o arroyos (cualquier agua que corra), búsquelas
al principio de temporada en zonas con poca corriente o cerca de los juncos,
en "plena temporada" solo trate de alimentarlas lo más naturalmente
posible en cualquier agua tranquila y al cierre pésquelas a mansalva
haciendo mucho "ruido" en el agua con boyas plop o manteniendo la
captura pinchada sin ofrecerle demasiada lucha desde la caña del pescador,
para que con su actitud atraiga a sus congéneres.
Ernesto Franchino
"hopplias fanaticus"