Ahora,
cuando las truchas dejan los lagos ingresando a los ríos, podemos dedicarle
(como ayuda memoria de todos los años) unas líneas a la técnica
del vadeo; una disciplina que debemos conocer para no caer en errores que
pueden ser fatales. El vadeo es una de las habilidades que todo pescador debe
conocer para practicar la pesca de la manera más segura posible. Tratar
de separar al vadeo de las técnicas de pesca aplicables en la Patagonia
resulta muy difícil ya que se encuentran íntimamente relacionadas,
incluso hoy muchos pescadores de tarariras la utilizan en cursos y lagunas
bonaerenses. No se puede hablar de pesca a través de un cauce (sea
de río, lago o laguna) sin tener que practicar el vadeo, sea para acercarnos
al lugar como para poder castear cómodamente sin obstáculos
costeros como árboles, barrancas, etc. Y si hablamos de vadear
el tema más importante es la seguridad, ya que esta técnica
es la única que nos presenta un riesgo real. En muchas ocasiones pudimos
ver que no todos los pescadores están preparados para los inconvenientes
y las consecuencias de un vadeo. El conocimiento se obtiene casi exclusivamente
de las experiencias que el pescador va sumando en cada ocasión. Por
eso leer estas líneas puede marcar la diferencia entre una pesca tranquila
y una molesta y riesgosa mojadura, o algo mucho más trágico.
Por vadear se entiende cruzar un río o cualquier
otra forma de agua por un vado o por cualquier sitio donde hagamos
pie, y podemos decir que también es caminar por el lecho.
Esto nos permite elegir el lugar para pararnos desde el cual
podamos pescar sin esfuerzo para ganar distancia, efectividad
en la colocación de una mosca, o confort en el casteo.
También nos permite ubicarnos de manera favorable con
respecto a pozones, canaletas, correderas u orillas sobre las
que queramos pescar. Decidir si el vadeo es necesario o apropiado,
es tan importante como saber de que manera llevarlo a cabo para
evitar riesgos innecesarios. Pero hay otros elementos a tener
en cuenta antes de vadear: Uno es tratar de reducir el impacto
sobre el medio en el que caminamos, sobre todo si nos desplazamos
sobre grava fina (lugar de desove de los peces) y otro es no
entrar "sobre" el área de acción de
otros pescadores interrumpiendo su pesca.
La
seguridad empieza ante todo por usar el equipo adecuado: Waders,
botas, cinturón, bastón y, de ser posible, un
chaleco común o de los inflables. El sentido común
y la prudencia son parte del equipo. Hay gran cantidad de waders
a la venta en los comercios del ramo. Su elección correcta
ayudará a que no suframos ninguna contingencia al permanecer
en el agua. El tamaño deberá ser el adecuado para
nuestro físico (altura, contextura, largo de talle, etc.)
de manera tal que el calce sea lo más cercano a la perfección
para que no limite nuestros movimientos. Si al querer ponernos
en cuclillas o levantar una pierna el wader nos lo impide, esto
incidirá en la libertad de movimientos y, por lógica,
en la seguridad de nuestro andar. Por eso es imprescindible
un buen calce. Los waders de neoprene son por lo general ajustados,
pero su elasticidad permite un calce cómodo, nos aíslan
del frío, amortiguan golpes o roces con elementos punzantes,
son de fácil reparación y poseen excelente flotabilidad.
Son de los más seguros si los complementamos con un cinturón
de ajuste que cierre la entrada de agua a la altura del pecho
si perdemos pie. Lo malo: Son calurosos con altas temperaturas
y si transpiramos acumulan la condensación en los pies
formando charcos internos que solemos confundir aterrados con
filtraciones. Existen también los de nylon revestido,
los de tela cubierta de goma u otros materiales como el Goretex.
Estos últimos son "respirables" pero no nos
aíslan del frío, por lo que se deberíamos
usarlos con ropa de abrigo. Son de cuidado si entra agua porque
dificulta nuestros movimientos si nos hundimos. Por eso no debemos
olvidar el cinturón, pieza clave del equipo. Elija los
que tengan capacidad elástica (no demasiada) para ajustarlos
arriba el wader. Los waders con botas (de una sola pieza sin
calzado) son recomendables solo para suelos arenosos o de barro,
sin piedras y sin corrientes fuertes. De ser lo único
disponible podemos pegarles fieltro a las suelas. Completar
el equipo con un chaleco salvavidas es una buena alternativa.
No olvidemos que aunque seamos buenos nadadores el shock térmico
nos afectará al caer al agua y nos impedirá reaccionar
normalmente.

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Las
botas de vadeo son importantes. Estas protegen al wader del
desgaste y nuestros pies y tobillos de posibles golpes y/o torceduras,
constituyéndose en un elemento indispensable al pisar
terreno suelto. Bien ajustados serán más cómodos
y la suela de fieltro es imprescindible. La adherencia que agrega
al calzado es importante y muchas veces necesaria, además
de permitirnos caminar con una mayor sensación de seguridad.
no olvidemos que por lo general andamos sobre lechos "freestones"
en los que las piedras redondas están sueltas y seguramente
se moverán bajo nuestros pies. Y no olvidemos el verdín
(superficies patinozas) y las piedras filosas o con bordes brillosos
sobre las que es fácil patinar. Todo esto diferencia
al fieltro de la suela de goma, plástico o cuero, que
no logran hacernos mantener la estabilidad sobre estos suelos.
Tienen vida útil, se van gastando con la tierra o la
arena que se compacta en el fieltro debido a su uso sobre piso
seco, perdiendo la porosidad antideslizante. Es bueno revisarlos
antes de salir para ver si las cambiamos. Se las consigue en
cualquier lado y no son caras. Las botas tipo "borceguí"
son seguras en cuanto al cuidado que ofrecen al tobillo ante
cualquier desliz, sobre todo caminando entre piedras "redondas",
pero ocupan mucho lugar en el bolso. Las tipo "traveller"
son de capellada blanda y se pliegan para transporte, pero no
nos protegerán los tobillos ante una posible torcedura.
Los primeros son buenos en terrenos pedregosos y los segundos
sobre arena, barro o grava. Si pescamos en verano con mucho
calor y entramos al agua sin wader no nos olvidemos las botas.
Pescar en un lecho del tipo "freestones" es peligroso.
Es también importante el uso de las "polainas"
ya que evitan que entre la arena que prácticamente "lija"
el wader al caminar.
No
es muy común entre los pescadores pero resulta útil, sobre
todo en aguas opacas o en suelos con desniveles. Si vadeamos en zonas de
"freestones" el bastón seguramente molestará más
de lo que se usará; pero si el río tiene piedras grandes,
concentración de verdín, piso irregular, pendientes marcadas,
aguas poco transparentes, o mucha corriente, nos será útil
en los lugares que debamos avanzar lento. Es un tercer apoyo, y teniendo
esto en cuenta deberemos optar por uno fuerte. Su resistencia y largo serán
importantes a la hora de tantear el piso. Un viejo bastón de trecking,
de sky, o una rama recta serán más que aptos si no queremos
gastar en uno específico y plegable, teniendo en cuenta que debería
tener la punta con algún tipo de regatón antideslizante. Elija
cual elija antes de entrar "tírele" el peso del cuerpo
encima. No es lo mismo que se rompa en la orilla que en el medio de la corriente.
Y no olvide agregarle una cuerda de seguridad para no perderlo o para tenerlo
sujeto al chaleco o al cinturón mientras pesca. Al vadear tenga en
cuenta que fijar el bastón al fondo bien afirmado puede ser la diferencia
entre un buen paso o uno malo, teniendo en cuenta que debemos apoyarlo siempre
corriente arriba para ayudarnos en la vertical.
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La prudencia es el primer punto a tener en cuenta.
Camine siempre con mucho cuidado tanteando el piso sin "tirarle"
el peso del cuerpo hasta estar seguros.
Cruce corrientes siempre enfrentándolas y un poco sesgado
aguas arriba y de frente a la corriente.
Efectúe pasos cortos tanteando fondo firme y nunca adelante
el pie de apoyo con el que avanza.
Inclínese un poco hacia la corriente y nunca le de la espalda.
Los bastones deben soportar el peso del cuerpo. Tenga en cuenta que
en el agua usted es más liviano.
Si no conoce el fondo no sobrepase la línea del estómago,
puede resultar peligrosísimo.
Sepa que a principio de temporada, por causa de los deshielos, hay
más agua y ésta corre más rápido.
Conocer el terreno nos da mucho margen a favor.
Un cinturón correctamente colocado y ajustado nos dará
más estanqueidad en caso de caernos.
Las botas deben ser adecuadas, no olvide que es lo que lo mantiene
en contacto con el piso, sea cual fuere. Además lo protegerán
de torceduras y/o esguinces.
Revise las suelas de fieltro antes de cada temporada, y cámbielas
de ser necesario.
Un buen polarizado en los lentes le ayudarán a distinguir
mejor el fondo.
Jamás despreciemos un buen reconocimiento previo.
Dejémonos un margen de seguridad amplio a favor nuestro.