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Todos sabemos que hay malos momentos en los que falta la anchoita,
una de las carnadas básicas para la pesca en el mar, e incluso
para la de pejerrey en el río Negro varios kilómetros
curso arriba. Para esos momentos es para los que el pescador debe pensar
que hacer (prevenir antes que curar). Para eso se toman las anchoas,
se las filetea de ambos lados y se les saca las aletas. Sobre un diario
completo con un papel blanco encima para no absorber la tinta (y que
va a absorber el agua de la deshidratación). Estos papeles a
su vez se colocan sobre una tabla de madera, se le desparrama una capa
de sal, sobre ésta una capa de filetes con la piel hacia abajo
y otra capa de sal encima. Se deja en un lugar ventilado donde no llegue
el sol. Una vez deshidratadas las anchoas (unas 24 horas) las pasamos
a un recipiente para su conservación y las congelamos. Podemos
guardarlas varios meses, antes de usarlas las metemos en agua para hidratarlas
(si es la del lugar de pesca mejor) y tendremos una excelente carnada.
Si la masa nos salió muy líquida, solo con amasarla
contra una tabla seca va a tomar la consistencia necesaria para encarnarla,
porque la tabla va a chupar parte de líquido. Otra forma es utilizar
papel blanco absorbente, pero en lugar de frotar extenderemos la masa
sobre él para que vaya absorbiendo el sobrante.
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A veces encontramos especies desconfiadas que no dan el "tirón"
cuando comen, y solo notaremos el pique sintiendo el hilo (para eso
debemos estar en contacto con el equipo o con el nailon sobre un alcahuete)
o solo mirando la puntera de la caña. Esto hace que tengamos
que estar mirando siempre la puntera, lo que hará que nuestra
vista se canse, incluso no distinguiendo algunos piques.
Cuando estamos pescando con el equipo sobre un posacañas,
lo mejor para ver si tenemos pique es atar a la puntera una lana de
color, la que nos permitirá distinguir mejor si se afloja o se
tensa el nailon sin tener que forzar la vista cada 5´ tratando
de ubicar el hilo en el aire.
Hoy muchas cañas vienen con el tramo de la puntera de
diferente color al de la caña (incluso algunas son flúo)
lo que permite distinguir sus reacciones; pero en el caso que estemos
pescando a la espera sin la caña en la mano lo mejor para ver
si tenemos pique es colocar en la puntera una vuelta de cinta aisladora
de unos 10 cms. de color rojo o blanco (se distinguen más que
otros). Si la caña es de color neutro (negro u oscura), esto
nos permitirá observar mejor el pique.
Por supuesto si la llevada es de un bacota de 70 kilos todas
estas recomendaciones estarán de más y no serán
necesarios todos estos trucos, ya que la curvatura de la caña
(o su enderezamiento) bastarán para reconocer cualquier pique.
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Guardarlos siempre en lugares secos alejados de humedad y del
sol. Los rayos
ultravioletas arruinan
los nailons.
Si los anzuelos no están afilados (pasar el anzuelo por
una uña y si resbala no está afilado), lo podemos afilar
con una piedra de grano muy fino (las venden las casas de pesca y se
utilizan especialmente para afilar los triples de los artificiales).
Ojo porque también hay anzuelos que vienen con "punta laser"
y si los tocamos los arruinamos.
Si observamos que un anzuelo se está oxidando (no lo suficiente
como para tirarlo) lo metemos en vinagre de alcohol 24 horas. Lo enjuagamos,
secamos con papel absorbente y guardamos.
La empuñadura de una caña es lo que más
se ensucia y deteriora. Si tiene empuñadura de corcho y está
en mal estado, límpiela con una lija de agua muy fina. Si el
corcho no está muy arruinado límpielo
con un cepillo suave con agua y jabón blanco
sin frotar fuerte. En cambio si es sintética hágalo con
agua, jabón y un cepillo firme.
Si
dejamos que el equipo vaya quedando sucio con el paso del tiempo, con
incrustaciones de salitre, minerales y basura en los rulemanes, las
empuñaduras, etc. seguramente nos costará mucho más
limpiarlo.
Los cañeros de aluminio tienen un problema: En la parte
superior tienen un guardacanto de plástico que es el que protege
a las varas, y en casi todos se despegan. Esto se arregla despegándolos
y volviéndolos a colocar con un pegamento de buena calidad.
Una o dos veces por año (y si pescan de vacaciones en
el mar ni hablar) deberíamos sacar el tambor del reel y ponerlo
en un bols con agua y jabón neutro para que se desprenda cualquier
incrustación salitrosa y/o basuras que hayan quedado en la superficie
del nailon. Luego sacamos, pasamos un trapo, volvemos a enjuagar y secamos
bien. De esta manera el hilo durará mucho más.
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Cada vez que se pretenda
hacer un nudo, ya sea de empatillado de anzuelos, nudos barrilito, corredizos
con otro nailon (yo los hago con hilo encerado de zapatero), giratorios,
mosquetones, lazo o
cualquier nudo de accesorios, es importante y aconsejable humedecer
el hilo. De esta forma resbala mejor sobre sí mismo lo que lo
hace ajustar perfectamente.
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Muchas veces pasa que las condiciones del ambiente no son las adecuadas
para garetear. Un viento fuerte o una excesiva
corriente (en cursos de agua o aguas abiertas) nos desplazarían
a una mayor velocidad de la que necesitamos. La velocidad adecuada no
debe pasar de 3 nudos (unos 5,5 kms/hora) y, si las condiciones no son
las que queremos debemos utilizar un lastre (un muerto o la misma ancla
de fondeo) o un ancla de capa para regular la velocidad de desplazamiento.
Es aconsejable leer esto: CLICK
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La
pesca es un arte que no se rige por unos parámetros fijos, y
los factores que influyen en el pique son muy complejos y cambiantes
según las regiones relevadas, el clima, el estado del medio ambiente,
la época del año, la situación de la especie, el
tamaño del recurso, la competencia por la comida y un sin fin
de actividades que influyen en este arte.
Para cada lugar, tiempo, especie y momento, el pescador debe
hacer uso de sus conocimientos y su versatilidad, y mediante estos valores
lograr adaptar una metodología que le permita alcanzar el éxito.
Una vez expuesta la variedad de factores intervinientes en la
pesca, es indispensable aclarar que para un principiante el conocimiento,
la intuición y la experiencia se alcanzarán con la práctica
y el aprendizaje de las modalidades de pesca, de los factores que influyen
en ella y de su capacidad de reconocimiento sobre las diferentes situaciones.
Uno de los factores primordiales es la condición interna
del ambiente y la climática. Si éstas nos ayudan nos podemos
volver a casa.
Dentro de estos factores podemos destacar los siguientes: Temperatura
del agua. Esta determina el tipo, la manera y la cantidad de alimento
que tomarán los peces. La mejor temperatura para cada especie
está determinada por sus preferencias y cambian notoriamente
de acuerdo a las estaciones del año.
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Hay
un dicho que dice: "Si llueve el `finde´ mejor rinde".
Esto es solo para algunas especies, y no es tan así si no influyen
otros factores como la presión atmosférica, la temperatura
del agua, el movimiento de las mareas, las corrientes y la claridad
o turbidez del agua, entre otros. Lo que sí está comprobado
es que los días de lluvia suave o llovizna el pescado se mueve
más ávidamente (al contrario de los terrestres). También
es cierto que los días de lluvia los ríos arrastran más
sedimentos, y entre éstos más alimento, lo que hace que
los peces se alimenten más. Incluso hasta se modifican los ambientes
cerrados con los sedimentos que arrastran desde la tierra las aguas
de lluvia y, si llueve mucho, hasta le cambia la acidez al agua modificando
el comportamiento de la fauna acuática. Pero lo cierto es que,
por sí sola, la lluvia no es un factor que afecte favorablemente
el rinde.
En el caso de las tormentas, éstas están siempre
acompañadas por una baja de la presión atmosférica,
por lo que yo me inclino a pensar que éste es el verdadero factor
del mejoramiento del pique, sobre todo en algunas especies bentónicas
que ante esta situación suben a comer. Con una marcada disminución
o una estabilización de presión, el pez desarrolla una
mayor actividad, disminuyendo la misma con alta presión. Todo
pescador debe saber que en los días anteriores a una tormenta
los peces aumentan su actividad, sin embargo los días siguientes
las capturas son más difíciles.
El oleaje, por causa de la marea o el viento, es un factor importante.
No hay nada peor que los puntos de agua muerta en los que se ve una
menor actividad de los peces. Un pequeño oleaje que de movimiento
del agua en superficie favorecerá la pesca; tanto en el fondo
al remover los sedimentos (y con éstos algo de comida) como en
superficie oxigenando el agua.
De costa la marea correcta favorece la pesca. El pescador de
costa se verá favorecido y las mareas, la rompiente y el oleaje
favorecen la acumulación de desechos sobre los que depositar
las líneas. La rompiente, en la que actúan algunos depredadores
como la burriqueta, se verá favorecida para la pesca en días
con "espuma" adecuada. Podemos asegurar que este punto es
uno de los que más afecta el pique.
En resumidas cuentas debemos saber que no existen factores fijos
que determinen que vayamos a lograr una buena pesca. Sí existen
parámetros que, si bien no aciertan el 100% de las veces, mejorarán
las capturas y harán que en los días complicados no nos
volvamos sin capturas.
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