
Hace ya muchos años que en casi todos los paises civilizados
del mundo tienen seriamente en cuenta a los Pescadores Deportivos
(incluso muchos presidentes pescan públicamente como proselitismo
político) como una fuente de ingreso, y hasta fundamental
en muchas regiones en las que solo tienen peces vivos para atraer
personas (y su dinero). Incluso en algún país del
hemisferio norte circula un calco que reza:

Prefiero
calificar de ingenua a la ligereza ambiental y ecológica
con la que se manejan algunos funcionarios municipales, con el fin
de lograr que algunos de sus habitantes (por lo general solo unos
pocos y casi siempre conocidos suyos) se beneficien con pescas furtivas
perjudicando el recurso, que hasta donde yo sé es de todos.
Porque si yo, dueño de una laguna, no la puedo "colar"
porque el producto es del pueblo ¿Por qué algunos
pueden hacer, lo que yo no en mis tierras, en las que son de todos?
Desde los organismos oficiales no hay controles (o son ineficaces)
ni estadísticas, ni se conocen cifras oficiales de lo obtenido,
no hay aplicaciones serias que defiendan la pesca ilegal, etc. etc.
etc. Los funcionarios nunca saben nada, y si saben están
siempre preparados para hacerse los distraídos huyendo por
la retórica de la urgencia social. Entonces, si esto es como
ellos dicen y necesitan los ingresos, que den créditos blandos
para comprar equipos y dejen pescar a todos y no solo a unos pocos.
Los furtivos (y quienes los amparan) no tienen piedad, no les importa
nada y jamás acatarán una reglamentación de
pesca que los limite o perjudique, y además saben que tienen
terreno inmoral suficiente para jamás ser controlados con
el rigor de la ley.
Pedir
un control oficial cuando no hay plata para combustible, es mucho
más ingenuo que pedir que prohiban la pesca. Por lo tanto
partamos de la premisa que si la "Industria de la pesca deportiva"
debe terminar perjudicada, los que intervienen en la industria de
la pesca furtiva deberían sufrir mucho más; si lo
que se quiere es preservar los ambientes y el turismo alternativo
en beneficio de aquellos que apuestan a la inversión y al
desarrollo de una verdadera industria que mueve millones. Y para
llegar a estas concluciones no hay que ser Einstein. Hoy están
disponibles en Internet páginas de la AFIP donde ésta
presenta públicamente los registros de importación
de las empresas del ramo. O sea: No es un secreto para nadie. Mueven
millones solo en equipos. Entonces sumémosle a estos la movilidad
local y los gastos que ésta insume, y al cierre tendremos
la cifra "per cápita" que gasta un pescador en,
por ejemplo, una salida de tres en un auto desde Capital Federal
hasta Guaminí un fin de semana. SUME:
Compra de equipos nuevos y/o de reposición en el lugar de
origen o de destino; reparaciones, carnadas; provisiones; pasajes
y/o combustibles; peajes; alojamientos; servicios de alquiler de
embarcaciones y/o contratación de guías; entradas
y permanencia en pesqueros privados; comidas y bebidas; provisión
de artículos de náutica, talleres náuticos,
mano de obra especializada (recolectores, boteros, mecánicos
o fileteros por ejemplo) y todo lo otro que se mueve alredor del
pescador deportivo como medios de televisión; radio e internet;
publicaciones gráficas; productores; locutores; camarógrafos;
diseñadores gráficos; agencias de publicidad; canillitas...
¿Sigo?



La
pesca comercial en ambientes cerrados (o abiertos costeros como
el Balneario Marisol) puede prohibirse o no, pero nada sería
una solución en sí misma si no se concientiza el sector:
Direcciones de turismo, guías, cabañas, inversores,
prestadores de servicios en general y sobre todo los pescadores
deportivos. Los guías sonríen con el pescado que muestran
en la tapa de las revistas, pensando que es la mejor forma de promover
el turismo (el suyo) en sus localidades, y los medios especializados
los mostramos mientras tratamos de plasmar en frases, repetidas
una y mil veces, las técnicas de la pesca y otros sabores
de la actividad para no despertar conciencia de nuestra propia mediocridad.
Porque todavía hoy, 99 de cada 100 pescadores creen que mostrar
lo grande es el mejor incentivo para que los otros nos acerquemos
a determinado ambiente con las ilusiones renovadas. Porque aún
hoy muchos luchan con las "cuentas sagradas" de quienes
viajan a Chasicó: "La excursión me sale 500
pesos. Pesco 50 pejerreyes de medio kilo, los fileteo y me llevo
a mi casa 20 kilos de filete que en la pescadería cuestan
500 pesos. Empato". Las
cuentas ya no deberían ser más esas señores.
Las cuentas deberían ser si disfruté o nó los
500 pesos que gasté en la excursión. Pero lo ciertamente
triste es que este pensamiento tiene sus defensores más arraigados
en los puntos de destino, y aún hoy muchos siguen defendiendo
lo indefendible: Que esta es una razón a rajatablas, sin
reconocer que ellos van a ser los primeros perjudicados cuando no
quede pescado y no tengan nada que ofrecer.


Hoy por hoy nadie se preocupa por agregarle valor a las cosas
naturales. No digo levantar un coto privado de truchas en Huanguelén,
pero sí atraer al pescador con publicidad dirigida, informes
honestos, rendimientos adecuados al lugar, buenos servicios (básicos
o sofisticados) y buen trato. Sobre todo buen trato, el que incluye
no toparnos con miles de metros de redes clandestinas en ambientes
en los que ni siquiera debería considerarse la posibilidad
de que estén. Y ese "buen trato" es patrimonio
exclusivo de las autoridades de turno. Por eso, cuando desde la
Secretaría de Turismo de la provincia dicen que están
invirtiendo tiempo, personal y dinero en promocionar lugares que
solo ofrecen un canal, un arroyo, una laguna o un río con
pesca, todos, absolutamente todos, deberíamos entender que
lo único que quiere es proveer de recursos genuinos al lugar
y a su gente. Y las otras autoridades, las locales de cada municipio,
jamás deberían representar el papel del palo en la
rueda.
Desde la Secretaría de Turismo de la provincia hay mucha gente que se está moviendo para colocar a la Pesca Deportiva en el lugar que se mereció estar siempre: En el de una industria millonaria. Hoy circulan por todos lados guías orientativas únicas en su estilo, se llevan a cabo promociones con folletería especializada (de primera línea) con información concreta y sin desperdicio, datas calificadas y actualizadas, se llevan adelante compromisos con los operadores, y charlas y debates son moneda corriente en un ámbito al que nadie debería desatender. Porque desatender al turismo es desatenderse ellos mismos, y tal vez algún día se den cuenta. Por eso creemos que los trabajos realizados por la actual gestión son más que loables y deberían estar presentes en la agenda de todos quienes tenemos algo que ver con la actividad, seamos inversores, comentaristas u operadores. Porque muchas oportunidades pasan solo una vez, y tal vez ésta sea la que los pescadores deportivos y quienes viven de lo que nosotros gastamos, estábamos esperando.
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