por Eduardo Cañueto
Días
atrás regresé de mi último viaje del exterior, y no
podía no compartir la experiencia conlos amigos de la pesca. En esta
oportunidad estuvimos pescando con un grupo de clientes en las conocidas
islas Galápagos y, como es sabido, el encanto del lugar viene acompañado
con espectaculares capturas de las especies deportivas más importantes
del planeta. De los días que estuvimos en las islas, solamente pescamos
tres. La primera jornada fue enfocada directamente en la búsqueda
de los picudos, los marlines En la zona es muy común obtener piques
de marlines rayados, pero también se suelen dar los famosos marlines
azules o los tan buscados marlines negros. Teníamos
noticias de buenas respuestas de estas dos últimas especies antes
de realizar nuestro viaje, pero por lo general a la pesca en Galápagos,
cayendo en la época justa, es un poco difícil errarle. Así
comenzamos nuestro primer día de pesca, zarpamos a las 6,30 am de
la Isla San Cristóbal, desde el Puerto Baquerizo Moreno, con rumbo
sur hacia la zona de la isla Española. La particularidad de las islas
volcánicas es que las mismas se muestran como grandes montañas
submarinas, motivo por el cual en algunos sectores nos encontramos con las
islas cerca de nosotros sobre 300 mts. de profundidad, o bien navegando
en 300 o 400 metros de pronto nos encontrarnos con bajos de 20 metros. Esta
característica del fondo marino la hace óptima para la pesca,
sobre todo alrededor de esos bajos en donde nos podemos encontrar con una
vida submarina difícil de comparar con la de otros lugares.
Llegando
casi a la zona de pesca a una velocidad de 20 nudos, visualizamos los primeros
marlines y comenzamos a trabajar. Desplegamos los tangones (para aquellos
que no conocen son los brazos que poseen los cruceros para desplegar sus
aparejos en la modalidad trolling, permitiendo de este modo arrojar hasta
6 señuelos sin que se enreden) y los primeros piques no se hicieron
esperar. Las corridas fueron espectaculares, veíamos como tomaban
los señuelos desde el crucero, pero no lográbamos clavar ninguno.
Tuvimos varias corridas firmes, los veíamos hasta de a 4 en un momento
(que para aquellos que alguna vez tuvieron la posibilidad de realizar esta
pesca, saben que ver esa cantidad de marlines juntos es muy raro) pero se
negaban a clavar. Hasta que le toco el turno al amigo Don Luis Parma, de
la localidad de Bolívar que ya me lo había vaticinado.
Para
ser más precisos, en palabras de Don Luis, con quien ya hemos compartido
innumerables m pescas, muy cancheramente (si se me permite la expresión)
dijo lo siguiente: "Eduardo cuando toque mi turno, para mi un pique
es una clavada". Y de ese modo, se pudo lucir con un espectacular marlin
rayado (el striped marlin). Ese marlín corrió como lo hacen
los grandes, y Don Luis lo aguantó como el mejor. Entre ese marlín
y la embarcación había más de 300 metros, y no lográbamos
hacer una toma firme con la cámara fotográfica, solamente
pudimos filmar los increíbles saltos desde lejos. Luego de 40 minutos
de excitación por semejante captura, el pez se pudo arrimar a la
embarcación. La habilidad de los marineros y del capitán,
hizo que se pueda levantar al marlín del agua unos segundos para
tomar algunas fotografías. Unos 30 segundos fuera del agua bastaron
para capturar unas 150 fotos entre todos los pescadores sumando unas 1500
imágenes en las memorias de las cámaras. Luego de documentar
la captura el pez, como corresponde, fue devuelto al agua, se lo oxigenó,
y mientras se recuperaba me anime a tirarme al agua para hacer una tomas
subacuaticas, pero lamentablemente la correntada que había en el
lugar me impidió hacer una buena foto, pero estuve en el Océano
Pacífico, en el medio de la nada, a no más de 5 metros de
un marlín de más de 150 kilos. En
los días siguientes, tuvimos otras corridas de marlines rayados y
un azul que dio una estampida impresionante al lado del barco, muchos atunes
aleta amarilla, atunes negros, wahoos y albacoras, y pescando en la modalidad
jigging cerca de las islas capturamos también algunas viejas de mar.
En una de las jornadas tuvimos también muchos ataques de tiburones
grises y nos tuvimos que correr del lugar porque los peces clavados en los
anzuelos llegaban a nuestro lado por la mitad, no alcanzó a llegar
ningún atún entero al barco.
En líneas generales la pesca en Galápagos fue, es y será más que buena, siendo éste sin duda alguna un destino para recomendare al pescador ávido de grandes emociones. Si la tuviera que definir en pocos términos, por el despliegue que tiene, por la adrenalina, por los saltos acrobáticos del pez, por los equipos, por el barco, por el lugar y por todo el folclore que trae aparejada, la pesca es, sencillamente hablando, cinematográfica. Y el entorno es un sueño, lo más parecido queconozco a la película "La laguna azul". Incluso, mientras navegaba, recordé las palabras de Whitman cuando se refería al lugar diciendo: "Galápagos es un milagro interminable "

ITINERARIO
DE VIAJE
Desde Ezeiza, y en menos de 3 horas volamos rumbo a uno de los mejores destinos
para conocer y para pescar: Las Islas Galápagos, pertenecientes a
la Republica de Ecuador, se configuran como un archipiélago ubicado
en el océano Pacifico a unos 1.100 kms. de la costa de ese país.
Se llega a las islas desde el aeropuerto internacional de Quito o desde
el aeropuerto internacional de Guayaquil. Nosotros optamos por este último
por convenirnos más las combinaciones. El vuelo sale de Ezeiza a
las 6 am, y luego de una escala en Lima arriba a Guayaquil a las 12,30 am.
Debido a que el viaje es bastante largo, la agencia nos ofrece la posibilidad
de realizar otras actividades. Una es conocer la ciudad de Guayaquil. La
misma se presenta como una localidad cargada de creencias y tradiciones
otorgándole una estética en particular. De este modo conocimos
el barrio "Las Peñas", un lugar emblemático cargado
de historia, también pasamos por la plaza de las Iguanas, una plaza
ubicada en el centro comercial de Guayaquil en donde innumerable cantidad
de estos animales se acercan y posan para las fotos. Otro de los lugares
increíbles es el "Malecón 2000", un paseo costanero
a orillas del majestuoso río Guayas en donde numerosos artistas locales
muestran sus obras, finalizando la jornada en uno de los mejores patios
gastronómico degustando su amplia carta de comidas típicas.
Luego a descansar al hotel para seguir viajando. Al día siguiente,
desde el aeropuerto de Guayaquil Lan nos lleva en un vuelo de 2 horas a
las Islas Galápagos. Uno de los aeropuertos del archipiélago
se encuentra en la Isla Baltra. A nuestro arribo nos esperan para trasladarnos
en bus hasta el costado de la isla y abordamos un ferri hasta la isla Santa
Cruz. En esta isla nos esperan en camionetas 4 X 4 para llevarnos hasta
Puerto Ayora, donde desde ahí, luego de un "reception drink",
abordamos embarcaciones ligeras hasta Puerto Boquerizo Moreno, en la isla
San Cristóbal en la que pescamos. Así completamos la pesca
con turismo.


Espero que les haya gustado nuestra pesca y el relato, y en lo referente a los viajes les comento que ya estamos pensando en nuestro retorno a este destino en los meses de marzo, abril y mayo del 2012; y en lo que resta del 2011 nuestros próximos viajes son: Agosto y septiembre del 2011 al Amazonas peruano, y octubre, noviembre y diciembre del 2011 a Salinas - Ecuador, este año con una promoción especial para pesca de marlines que no se la pueden perder.


Guía
de pesca: Eduardo F. Cañueto (Lobo de mar)
Contacto: Avda. Montreal 1028 - Santa Clara del Mar - Buenos Aires - Argentina
Tel.: (0223) 469-3210 / 15 685-9522; ID 175*8169
lobodemarmdq@yahoo.com.ar
http://pescadeportivaenecuador.blogspot.com/