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DETALLE
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Por
Ernesto Franchino
y Guillermo Gentil
A
partir
de esta época del año es común
ver a los aficionados de la pesca del lenguado
con cañas cortas y aparejos especiales,
comparando salvando las distancias, a los cultores
de esta pesca con los célebres pescadores
de lisas, y como estos alistándose con
los primeros calores, pies en el agua y pejerreyes
frescos, muy frescos, en las conservadoras enganchadas
a los palos de playa. Cada una de estas modalidades
es una cultura aparte dentro de la pesca. Los
pesqueros más reconocidos para la especie
son: La bahía de Samborombón, las
rías de General Lavalle, la Albufera de
Mar Chiquita, San Cayetano, Claromecó y
Reta, el Balneario Marisol (boca del Quequén
Salado) y el curso del río hasta pasando
La Tregua, Monte Hermoso (boca del Sauce Grande),
la Ría del Jabalí (San Blas) y La
Baliza en la boca del Río Negro.
Los
tamaños que se obtienen en esta época
son variados, predominando los de 2 a 4 kilos
sobre los monstruos que suelen aparecer en los
aparejos de los conocedores o de los suertudos,
y que alcanzaron este arranque de temporada en
Mar Chiquita portes de más de 10 kilos.
La pesca en la albufera, de orilla o embarcados,
va cambiando a medida que entra la temporada y
avanza el calor, por días aumentan los
tamaños mermando la cantidad y por días
se da al reves, pero este inicio de temporada
seguramente augura un buen verano. Pero la pesca
desenfrenada que hubo las últimas semanas,
puede ser atribuida por los expertos a la temperatura
ambiente y a la llegada de las aguas cálidas
provenientes del Brasil que provocan alteraciones
en los cardúmenes de pejerrey, pero no.
No se lo crea. La verdad es que lo que hizo que
hubiera esa cantidad de lenguados en el canal
de la albufera fue la lluvia, sí, la lluvia.
Explico: La caída de agua en la zona SE
de la provincia (y que fue mucha) hizo que la
salinidad dentro de la albufera cambie, porque
toda esta agua que baja a Mar Chiquita, se junta
en la laguna y empuja al líquido elemento
más allá del puente del CELPA, lo
que obliga al lenguado (menos anádromo
que el pejerrey) a mudarse a un ambiente más
salado. Pero esto no es todo: Los fertilizantes
que le ponen al trigo en primavera para que desarrolle
las raíces en busca de humedad, también
son arrastrados por el agua de lluvia. Este fertilizante
es de alta acidez, lo que cambia el PH del agua
haciendo que se vuelva inhabitable para algunas
especies. O sea: El Paralichthys patagonicus
todavía no llegó a Mar Chiquita
(o mejor dicho se pescaron pocos), el que se pesca
es el Paralichthys orbygnanus que se ve
obligado a refugiarse en los pozones de agua con
salinidad confortable y posibilidades de alimentarse
suculentamente, teniendo que mudarse por este
motivo al canal de entrada, pero como ya paró
de llover en esas cantidades debería estar
cortándose la pesca de "mucho"
pasando a la etapa de "poco pero bueno",
hasta que comience a ingresar la variedad "patagonicus"
que pasa prácticamente a reemplazar a su
"primo" en los aparejos de los fanáticos.
En las fotos puede apreciarse el color oscuro
del lenguado que indica que son "orbignyanus",
lo que reafirma nuestra teoría. Si quiere
aprovechar estas condiciones viaje hoy mismo,
pero antes infórmese por teléfono
con La Reserva y solicite los informes al día.
Y no olvide para el año que viene: Apenas
aparezcan las lluvias primaverales sostenidas
viaje a Mar Chiquita, consiga pejerrey muy fresco,
instálese en la boca de la albufera y castee
suave pero firme.
En
Mar Chiquita, el pescador que gusta de variar
técnicas y especies está feliz.
Corvinas rubias y negras, pescadillas, brótolas,
chuchos, rayas, pez sable, elefantes, burriquetas,
pejerreyes, lisas, lenguados y tiburones con gatuzos,
cazones, bacotas y escalandrunes, ocupan la agenda
de los cañófilos que prefieren las
pescas de calor. Pero lo que nos ocupa hoy es
el lenguado, así que comenzaremos ubicando
al aficionado en esta modalidad de pesca diciéndole
que la mejor época para intentar su capturar
son los meses de Octubre a Mayo, siendo el mejor
horario entre las 2 ó 3 primeras horas
de la bajante, la estática y la primera
de la creciente, aunque pican aisladamente durante
todo el día, prefiriendo la mañana
muy temprano y la tarde después del ocaso
aflojando mucho el pique durante el mediodía.
La boca presenta dos márgenes desde las
cuales podemos intentar su pesca: La norte (la
del CELPA) es la preferida por quienes desean
hacer una pesca tranquila y segura sobre arena
seca y con el veril más cerca, a la que
podemos acceder gracias al servicio de cruce La
Reserva (que está las 24 horas) y la sur.
La diferencia básicamente radica en que
desde la orilla norte podemos pescar desde la
arena sabiendo donde estamos parados. También
es buena la orilla NO de la costa interior
(sobre la bandera que marca el cruce) ya que a
veces se forman veriles profundos donde al lenguado
grande, si hay corriente, le gusta esperar la
comida.
En cambio desde la sur debemos vadear para alcanzar
la el veril del canal, cosa que en bajante es
sencilla pero que se complica durante la creciente,
inclusive existiendo variados movimientos de agua
que dependen de las mareas, viento, lluvias y
otras condiciones climáticas. Muchos baqueanos
de la zona suelen caminar por el costado del veril
de esta margen hasta donde terminan las piedras
para plantarse en algún banco de arena.
Esto no es recomendable bajo
ningún punto de vista para quienes no conocen
el
lugar
perfectamente y, si me lo permiten, para quienes
conocen tampoco, ya que pueden sufrir desagradables
sorpresas con los movimientos de las mareas que
nos aislarán si no salimos a tiempo, o
con la fuerte corriente que pasa bajo nuestro
y puede hacernos perder pie arrastrándonos.
Y todo esto sin contar con el cambio permanente
de la topografía del fondo que puede hacer
que hoy no exista el banco desde el que pescamos
ayer. Otro lugar rendidor es el puente del CELPA
y el Paso de Gómez. Aquí se pesca
mejor desde una embarcación, aunque la
zona permite un vadeo seguro por la poca fuerza
de la corriente, siempre que no nos acerquemos
a los pilotes, sin olvidarnos que acá también
se sienten las mareas. Los canales del Recreo
San Miguel son buenos, aunque del puente hacia
el interior de la laguna los tamaños se
achican al igual que la cantidad de capturas,
aunque los conocedores saben donde ir a buscar
los grandes. En este ambiente hay dos variedades
bien definidas: Uno más oscuro y más
grande al que llamo "residente", que
es el "Paralichthys
orbignyanus" y que habita en las aguas
interiores de la laguna y el otro, marrón
claro con manchas blancas y más pequeño,
al que llamo "migratorio", que es el
"Paralichthys patagonicus" que
entra y sale en temporada junto con la marea (y
con el pejerrey) siendo el más común
entre los pescadores.

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Como
nació el "trolling" en
la boca
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Los
años 2003 y 2004 fueron difíciles,
con varios accidentes (algunos fatales),
por lo que los buscadores de lenguados se
acobardaron y decidieron buscar una forma
de pescar más seguros, y para aquellos
que podían, la respuesta fue simple:
Una embarcación fondeada sobre el
canal. Comenzaron a pescar con la modalidad
tradicional hasta que a alguien se le ocurrió
usar el "trolling", sistema hoy
utilizado de a ratos por la mayoría
de los pescadores con bote.
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Es básicamente una especie bentónica (de fondo) que acecha a su presa semi enterrado y mimetizado en el fondo de arena. Se lo puede pescar durante toda la temporada desde la bahía de Samborombón hasta Punta Redonda. En los ambientes de choque de aguas de diferente salinidad el lenguado aprovecha la fuerte corriente que se genera en los angostos y profundos canales y que prácticamente arrastran a los pejerreyes que allí transitan o se alimentan, dificultándoles la natación, lo que los convierte en alimento fácil, aunque no todo el tiempo el lenguado come pejerreyes. También se alimenta de cangrejos y otras especies de peces menores. Para cazar el lenguado cuenta con, una enérgica propulsión y labios protráctiles que se estiran para atrapar a su presa. Una técnica consiste en lanzar a favor de la corriente ubicando la línea fuera del lateral de la correntada que está enfrentada a nosotros (donde se encuentra el veril más lejano), para una vez apoyado contra el fondo arrastrar el aparejo haciéndolo bajar por ese veril hasta apoyarse en el fondo para seguir recuperándolo. También podemos lanzar hacia el centro de la corriente dejando profundizar el aparejo en el flujo de agua hasta que toque fondo, para después "arrastrar" la carnada sobre el veril que tenemos debajo de nuestros pies. Siempre debemos recuperar la línea dando tirones cortos y continuos con la punta de la caña para imprimirle vida al engaño. Lo ideal es: Un tirón corto y seco y una vuelta de manivela del reel manteniendo siempre el contacto con el peso del plomo. Y no olvidemos que el lenguado come de "espaldas" a la corriente.
Podemos
tentarlos con carnada natural o con artificiales
en las modalidades spinning, bait cast o fly cast.
Lo mejor es efectuar los lances sobre el cauce
del canal empezando por peinar la zona en abanico
antes de movernos a otro sector respetando algunas
consignas que seguramente nos ayudarán:
La carnada natural debe ser pejerrey entero de
no más de 10 ó 15 cms. de largo
encarnado de cabeza a cola (la cabeza en el anzuelo
simple y la cola en el triple) o filete "banderita"
muy pero muy fresco encarnado al revés.
En este caso colocamos los anzuelos a unos 7 u
8 cms. entre sí y enganchamos la parte
más fina del filete en el anzuelo simple
y la parte más gruesa en el triple dejando
colgar el resto para que "flamee". El
hilo elástico es importantísimo
a la hora de atar la carnada para que se mantenga
armada al momento de venir recuperando y que navegue
sin el desagradable efecto "hélice".
El filete debe ser despinado, rebajado a unos
3 mms. y prolijo. También debemos tener
en cuenta que el lenguado es una especie que no
muerde si no está convencido de hacerlo,
por eso no está demás pasar muchas
veces la carnada por el mismo lugar hasta hacerlo
comer. Es importante consultar la tabla de mareas
para saber a que hora meternos al agua. La pesca
desde una embarcación, tanto fondeados
como trolleando, es una excelente opción.
El
pique es para destacar: Se marca primero como
un enganche, luego como una vibración para
después sentir el cabezazo. No clave, déjelo
comer (cuente hasta 10) y va a sentir otro cabezazo.
Ahí aumenta la tensión, hay que
retroceder suavemente para que el lenguado crea
que la "comida" se le escapa. Va a tomar
la carnada a mordiscones, lo que se siente como
una seguidilla de tirones hacia afuera. En ese
instante debe tensarse y "pararse" la
caña para que la clavada sea firme y sostenida.
Las
cañas ideales son las de 2.40 a 3 metros,
de neta acción de punta y lo más
livianas posible (hay que tenerla siempre en la
mano). Puede estar armada con reel rotativo chico
cargado con "mono" del 0.40 o multifilamento
del 0.20. También anda bien un buen frontal
mediano con el mismo hilo. Ambos deberán
tener un muy buen freno.
La línea deberá estar armada
con una madre del 0.50 con una o dos brazoladas
con nailon del 0.50, de 0.80 a 1.20 metros de
largo (yo creo que 2 brazoladas
no sirven) y terminadas en un anzuelo
del tipo triple atado fijo y uno simple atado
corredizo para poder regular la presentación
de la carnada. Los plomos
no deberían ser menores a los 40
gramos o mayores a los 80 (salvo correntadas muy
fuertes), ya que solo se usan para ayudarnos en
el lance y no para que se hunda la línea
(cosa que de ocurrir demasiado nos perjudicaría).
Los
más usados son los tipo "voladores"
aunque personalmente prefiero los tipo "sarcófago".
En
la brazolada debemos colocar una boya aceituna
o zanahoria (dependerá del tamaño
del aparejo) entre dos nudos corredizos para
poder regular su altura, su
función
es mantener la carnada levantada del fondo cuando
traccionamos. La flotabilidad de la boya de la
brazolada y la distancia a la que la atemos son
importantes: Si flota demasiado despega la carnada
del fondo y limita su accionar. En este caso deberemos
colocar la boya más hacia el esmerillón
de la línea para que la carnada trabaje
más cerca del fondo
que
es donde está el lenguado.
Esta
modalidad cercana al "spinning"
se llama "al voleo" o
"pumping".
En Marisol venden
líneas llamadas
"lenguado de piedra", pero no se deje
engañar, solo cambia el anzuelo que lleva
antienganche y que casi siempre sirve
para perder la clavada.
Piense que cada vez que vamos los lugareños
nos dicen: "Los que más pescan acá
son ustedes los marplatenses", y aunque no
lo reconozcan les aseguro que es por la línea.
Si
pescamos metidos en el agua necesitamos un palo
de playa alto para poder tener todo a mano y seco,
y apoyar la caña para encarnar: Una heladera
para la carnada, trapo, anteojos polarizados,
protector solar, gorra o sombrero, un chaleco
porta cosas, una chuza, una cuerda atada al palo
para enhebrar las capturas, un wader (si hace
frío), botas de vadeo si queremos caminar
por sobre las piedras y el chaleco salvavidas
completan el equipo y hacen al confort y la seguridad.
Si en cambio lo hacemos desde una embarcación
necesitaremos, además de lo obvio, un copo
grande de mango fuerte y un bichero (nunca se
sabe el tamaño) para poder subir las piezas
a bordo, porque la chuza desde una embarcación
es complicada por la mala fuerza que hay que hacer
para levanta el pez a bordo. El sábado
que estuvimos pescando se dio vuelta una canoa
(sin lamentar lastimados) al querer el pescador
levantar un lenguado con la chuza.
Para concluir la pesca estuvo por un par de semanas largas excelente en tamaños y cantidad, pudiendo ver a muchos aficionados llevándose 20 y hasta 30 lenguados de 3 kilos (un despropósito) cada uno. Hoy, ya pasados algunos días de esta abundancia que nos dejó la lluvia, la cosa aflojó de manera considerable, por lo que van a tener más posibilidades los que saben, aunque todos van a capturar el suyo si se informan bien o salen con guía. Además tengamos en cuenta que esta pesca no se termina acá: Recién empieza. Además Mar Chiquita los espera todo el año.
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Sugerencias
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No
olvidar palo de playa, heladerita para
la carnada, soga para atar las capturas
en el agua, chuza, gorra, protector solar,
líneas de reemplazo, un chaleco
porta cosas en lugar de caja, plomos varios
y repelente y si vamos a pescar vadeando
sería bueno acostumbrarnos al chaleco
salvavidas.
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La
variada acompaña al lenguado tanto de
la playa como de las escolleras. Brótola,
grandes tiburones, corvina negra y rubia, pez
sable, bagre de mar, palometa, chucho, raya,
pescadilla, gatuzo y pez elefante conforman
la variada. Esta pesca se realiza con cañas
de lanzar de entre 3.80 y 4.20 metros de acción
media, reel rotativo o frontal medianos con
nylon del 0.40 con chicote del 0.70 y línea
de un anzuelo, para evitar enganches, Mustad
92641.
La carnada más rendidora para la variada es la anchoita, aunque no descarten la blanca (pejerrey, pescadilla). Camarón o langostino fresco, magrú fresco o salado y calamar son también rendidores dependiendo de la especie que esté saliendo. Un ofrecimiento completo desde Mar Chiquita para los pescadores deportivos. Para la próxima nota mostraremos la pesca de corvinas negras en el CELPA y el Pozo del Vidalero y la de lisas y pejerreyes dentro de la albufera. Vaya preparando cañas, reeles y aparejos, y acompáñenos.
| Agradecemos a |
| Restaurante
Bahía del Sol: Por darnos
de comer un exquisito lenguado grillé.
(0223) 469 - 1193 Carnadas Mar y Pesca (Mar del Plata): Por el pejerrey fresco (0223) 473 - 6933 La Reserva que ofrece servicio de cruce y de guía las 24 horas (0223) 469 - 1300 |
| Y un especial agradecimiento a Alejandro Quaglia |
| Por permitirnos sacarle las fotos y por enseñarnos su técnica: Alejandro lanza el aparejo, lo tensa y camina paralelo a la costa arrastrando la carnada a unos tres o cuatro metros de la arena seca por la canaleta más cercana, si las condiciones lo permiten. Es una modalidad que usa mucho para esta especie en San Blas. Así fue como pescó los dos que muestra en las fotos, ambos desde la orilla de enfrente a la altura del gran banco de arena que se forma frente a La Reserva. |
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