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Si bien la pesca deportiva es un deporte de esparcimiento, muchas veces las situaciones que se viven la convierten en un desafío personal para el pescador. Y este es el caso de la lisa, una especie que se empieza a pescar mucho antes de lanzar las líneas al agua.Jorge López
Aceptando
con sumo placer la invitación de mi amigo Jorge López
para ir a pescar lisas al canal 9, un canal de acceso público
y con reconocida fama. El jueves a las 7 de la mañana
armé mi caja con equipos ajustados a la situación,
mucha paciencia, llené el tanque del coche de combustible
y salí rumbeando hacia la Autovía 2 para una
vez allí doblar a la izquierda y desandar 100 interminables
kilómetros hasta la ciudad de Dolores. donde doblé
a la derecha y manejé los 30 kilómetros que
separan a esta ciudad del Paraje Esquina de Croto, lugar
en el que me esperaba Jorge, ya que yo no sabía como
llegar a los secretos lugares de este indiscutido lisero.
Ubicación del Canal 9: Km. 206 de la Ruta
Interbalnearia 11.
Me
contaba Jorge que la lisa es tanto o más anádroma
como el pejerrey, que vive en el mar y todos los años
para la primavera remonta los grandes ríos, los pequeños,
los arroyos y los canales de la provincia hasta alcanzar
aguas interiores alejadas de la costa marina, incluyendo
la albufera de Mar Chiquita y sus afluentes, para beneplácito
de los fanáticos de la especie. Porque la lisa tiene
solo fanáticos que la adoran o detractores que la
desprecian. En el medio nada. Es una especie que puede desconcertar
hasta al más experto, los que a veces alcanzan el
éxito al final de la jornada a costa de su propia
paciencia. Es omnívora, o sea que come de todo, aunque
tiene sus preferencias: Anda por el fondo comiendo barro
(iliófaga) filtrando los detritos que captura con
su boca alimentándose de los microorganismos que
viven en ellos, larvas, insectos, crustáceos y plantas
sumergidas (algas), las que succiona del barro del fondo
o de las paredes del curso.
Desde
Esquina de Croto hicimos unos 10 kms. hasta el puente del
canal 9, lo cruzamos y bajamos a la izquierda para retomar
hacia la ruta 2 por el terraplén que bordea el curso
de agua. Recorrimos unos 1.000 metros y Jorge detuvo la
marcha. Bajamos la barranca, arrimamos a la orilla del canal
y ahí nomás empezó a zapatear levantando
polvareda. Le dije: "Mirá que vine a pescar
lisas no a verte bailar malambo". Mientras hacía
unas mudanzas me dijo: "Hago ruido por si están
las bichas, salen disparando". No pasó nada,
o sea no estaban. Mientras le hablaba, Jorge miraba el canal
a lo lejos y me decía: "Allá están".
Yo la verdad veía solo agua, arrancamos otros
1.000 metros, bajamos con la camioneta, empezamos a preparar
las cosas, arrimamos el banquito, el cajón con la
bebida fresca y otras yerbas. Hacía un calor de locos
y soplaba un viento que calculamos orillaba los 30 kms/hora.
Cuando estábamos en la orilla me preguntó:
"Las ves? Allá están". Y...
Si... Estar, estaban y eran muchas. Saltaban y daban panzazos
en el agua mientras yo me volvía loco. Demás
esta decir que el primero en tirar el aparejo al agua fui
yo, que ya venía listo de cuando pare a tomar café
en Las Armas mientras encarnaba para ganar tiempo.
Ah....
Por supuesto que la línea me la dio Jorge, me dijo:
"Pone esta línea que se enganchan solas".
Yo digo, éste se está agrandando porque saber,
sabe, hay que reconocerlo, pero de ahí a que se enganchan
solas! Porque mirá que son complicadas las lisas
eh? Que quieren que les diga, tiré, apoyé
la caña en el suelo y ahí nomás vino
el primer tirón, salto en el agua y estaba, clavada
solita, tal cual dijo minutos atrás Jorge. Tira Jorge
y otra, y otra yo, y así se sucedieron los piques
durante un rato hasta que de la misma forma en que aparecieron
desaparecieron. Igual nos quedamos para insistirle a la
falta de respuestas, pero al rato nomás empezó
la fiesta de nuevo. Cuando llegamos agarramos la bajante,
y al final de la tarde la creciente, pero como buenos pescadores
nos fuimos pensando que si nos hubiésemos quedado
esperando la llegada de la máxima capaz que nos llevábamos
la sorpresa del pique de alguna de las más grandes.
Como siempre terminamos la jornada entre los sentimientos
de satisfacción y desazón, algo que los pescadores
de lisas conocen a las mil maravillas.



A
todo esto 2 amigos de Jorge se habían quedado en
otro punto del mismo canal, pero al rato llamaron y dijeron
que no salía nada. Jorge les dijo que se vinieran
para donde estábamos nosotros y así lo hicieron.
En unos 40 minutos estaban con nosotros y empezaron a pescar.
Ese día el viento era lamentablemente muy fuerte
y Uds. ya saben que las lisas se asustan y desaparecen,
o se quedan bien abajo, o se arriman al reparo de los pastos
o están ahí mismo, en ese lugar en que estaban
pero se quedan sin picar. Al mediodía desenvolvimos
un queso casero, queso de chancho, morcilla, matambre casero,
acompañado en esta ocasión solo con gaseosas
frescas, teníamos que tener todos los sentidos en
perfecto estado para alcanzar a distinguir los sutiles piques
de las lisas. A eso de las 19:00 hs emprendimos la retirada
con una buena cosecha de lisas. Una lástima que las
grandes de verdad no arrimaron, pero las capturas rondaron
los 600 gramos con alguna excepción de 1,200 kilos.
Una verdadera satisfacción pescar lisas en los canales,
y un lujo si lo hacemos acompañados por Jorge López.
Y les cuento que lo primero que hago mañana a la
mañana es juntar lombrices para salir la próxima
semana.
CONSEJOS:
Los mejores ejemplares se mantienen sobre la parte menos
correntosa del curso. Es muy común que frecuenten
los bajos con aguas tibias, donde entre los pastos se ven
los "bulos" y las aletas dorsales surcando la
superficie del agua. Por eso no hacen falta lanzamientos
largos, aunque muchas veces el pescador debe ubicarse a
más de 10 metros de la orilla, dado que la especie
es muy asustadiza y cualquier movimiento o ruido la espanta.
El silencio es importante y nunca debemos "tirar"
nuestra sombra sobre el agua. Aunque parezca mentira esconderse
es bueno. No dejemos panza en la línea porque ésta
absorbe la fuerza del cañazo. Traerla delicadamente
evita que se le rompa la boca con tirones bruscos. Junto
al mejor equipo lleve mucha paciencia. Cualquier carnada
que use tíñala de rojo. Las mejores son la
lombriz de mar y la californiana, y le siguen la tubi, corazón
vacuno, peceto vacuno en tiritas como un pulpito, tripa
de ave, panza de la misma especie en tiras finas y hasta
atados de lanas y moscas (de fly cast) rojas. La mejor lisa
para pescar es la de entre 1.5 y 3 kilos, las más
chicas se cansan enseguida y a las grandes le dicen "bobonas"
por su pronta entrega. Su pique es sutil y apenas agita
las boyas. Regule el freno del reel para evitar pérdidas
innecesarias. Reza el dicho popular: "Lisa que salta
no come". El pique se mantiene hasta las primeras
refrescadas del mes de marzo, buscándolas con más
frío a más profundidad. Dado los ambientes
en los que habita, el horario de pessca (día completo)
y la escazes de reparo que brindan los ámbitos más
rendidores es conveniente usar siempre ropa de manga larga
liviana, de colores claros y secado rápido, gorra
de vicera larga y cubre nuca, protector solar, anteojos
polarizados y si vadeamos los waders respirables son los
mejores. Siempre llevar mucha agua fresca y algún
alimento liviano. La variedad de líneas dependerá
de donde vayamos a pescar, porque no es lo mismo el Canal
9 que la laguna San Lorenzo, o el arroyo Vivoratá.
Conviene siempre informarse sobre los hábitos de
estos peces antes de visitar un ambiente diferente al que
solemos frecuentar ya que muchas veces cambian sustancialmente.
Y hasta hay quienes dicen que existen las lisas "migratorias"
y las "residentes" (como las truchas en los lagos
del sur, o los lenguados en la albufera).
CAÑAS Y REELS: Acá cada pescador tiene su librito, pero por lo general los desconocedores de la especie intentan su pesca con equipos livianos de pejerrey. Si bien no está mal se debería reforzar un poco la caña y usar reels frontales cargados con nylon del 0.30 y sobre todo tener un buen freno, dado que la lisa es un pez potente y una excelente nadadora y una vez clavada emprende feroces carreras en zig zag hasta cansarse, cosa que le lleva un rato. La caña puede ser cualquiera de más de 2.70 mts. acorde al largo del aparejo (preferible que sobre caña y no línea) de clara acción de punta.
LINEAS:
En este caso usamos una línea "López",
creación del maestro. Una extraña mezcla de
gorriones y poesía, perdón, de chiripá
con paternóster, de 1.75 mts. de largo, 3 anzuelos,
brazoladas de 25 cms. atadas a la madre con micro esmerillones
entre nudos fijos, anzuelos Eagle Claw 144E, boya redonda
de 6 cms. de diámetro enhebrada entre nudos corredizos,
de la que colgará la línea que se fondeará
con plomos de 20 a 30 gramos (según la corriente)
sobre mosquetón con destorcedor. Este aparejo, dice
su creador, hace que las lisas se "claven solas".
Y créanme, funciona. Porque Jorge aplicó el
principio de que si la línea está firme tanto
de arriba (la boya grande hace mucha resistencia) como de
abajo (fondeada) al no tener movimiento cuando la lisa va
a "probar" la carnada, el labio se engancha del
anzuelo no dejando nada librado al azar. El clásico
aparejo de flote marca el pique con el movimiento de las
boyas, en cambio esta línea lo hace con tirones en
el nylon.
El Biguá de Jorge López: Autovía 2 km. 71. Vende artículos de pesca especializados, mojarra viva y carnadas de todo tipo, ofrece asesoramiento y sabe siempre sobre lo que habla. Y sepa que las mejores líneas las va a conseguir en su local. Teléfonos: (02241) 15 68-7716 / (02241) 15 53-8099 / Nextel 587*4280 / (0221) 496-2747.