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Y cuyos acercamientos a las áreas costeras marplatenses
durante los meses de Julio - Agosto coinciden con la época de desove,
en la que producen una serie de puestas parciales, y tal vez se deba a
esto sus alternados acercamientos a la costa, momento en que los pescadores
deportivos acuden masivamente a playas, barrancas, muelles y escolleras
para tentarlos con sus engaños. Aunque hay autores que coinciden
en que el desove lo realizan en sus caladeros naturales en el Sur argentino
y sus viajes por la corriente de las Malvinas se efectúa con anterioridad
a la puesta para alcanzar aguas un tanto más cálidas para
que sus huevas maduren, no para soltarlas. No coincido con esta última
ya que pienso que si tienen posibilidades de que sus huevas maduren, también
lo harán, y con mayor motivo, sus alevinos. Pero seguro hay bibliografía
al respecto. Se lo encuentra en aguas costeras desde el río de
la Plata hasta Tierra del Fuego, aclarando que en latitudes menores de
distribución aparece solamente en los meses más fríos
del año. Se lo pesca en toda la zona en la que habita siendo capturado
en Mar del Plata y áreas vecinas por la flota de rada, fundamentalmente
con lámpara. Esta especie se distingue de sus primos por la robustez
y el patrón de coloración, especialmente el de sus aletas
(de allí el mote de "colita amarilla"). De cuerpo fusiforme
y comprimido termina en un pedúnculo caudal alto, su cabeza es
relativamente pequeña al igual que su boca protráctil que
tiene dientes diminutos iguales en ambas mandíbulas. Este dato
hará que los que no sean pescadores de esta especie, achiquen sus
cebos.
Las
apariciones
Cuando uno esté paseando por las playas de Mar del Plata, Miramar
o Necochea (sin olvidarnos de las costas rionegrinas) y note la presencia
de pingüinos o gaviotas australes (sus depredadores naturales) y
que los vientos del cuadrante Sur están mantenidos llegó
el momento de lanzar los aparejos al agua. Y ni hablar si ésta
mantiene una temperatura menor a los 9° C, que es cuando las aguas
adquieren una transparencia inusual. Coincidente con estos procesos notaremos
también que paulatinamente van mermando sus primos (colita negra,
panzón, escardón). Las primeras en aparecer son la hembras
cargadas de huevas y que alcanzan en estas latitudes una talla de algo
más de 40 cms. siendo seguidas por los machos que son algo menores.
Para determinar una postura (no excluyente) se podría decir que
en temporadas óptimas los cornos aparecen y desaparecen de los
diferentes pesqueros cambiando de sitio lo que vuelve locos a los pescadores.
Uno llega a una determinada escollera y le dicen: "Hace 5´
dejaron de picar ..." y es ahí donde le quedan dos opciones.
La primera es cambiar de locación y la segunda es armar y esperar
a que se les ocurra a los pejerreyes volver. Usted decide.
LA PESCA
Equipos
y técnicas
Los peces son todos devoradores voraces en temporada de recría
y desove y es esto lo que los hace más fáciles de pescar
si los tiene a mano ya que compiten por el tan necesario alimento. Pero
con el corno uno nunca sabe. Muchas veces estando ahí, conseguir
una captura exige aplicar mucha más paciencia y conocimientos que
para otras especies. Pero en definitiva esto es lo que los hace tan tentadores,
además de ofrecer la posibilidad de pescarlos tanto a flote como
a media agua o a fondo, desde pesqueros como playas, barrancas, espigones
o escolleras con el agregado que podemos llevar a la familia.
Desde
escolleras
Generalmente
los primeros piques se dan a fondo o bien abajo. Por lo menos allí
es donde salen los más grandes. Esto nos hace suponer que está
nadando por el fondo en busca de alimentos depositados allí. En
este caso cañas de telescópicas o varas de acción
4 ó 5 de hata 4.50 metros con reeles frontales o rotativos medianos
cargados con nailon del 0.35 son lo ideal. Una madre de 2.50 a 3.00 metros
del 0.50, tres o más brazoladas de hilo del 0.40 de 80 ó
90 cms. y anzuelos MUSTAD 1687 o 270H (o similares) N° 3 ó
4 son lo mejor. Si quiere puede agregarle al plomo un rulero cebador y
opcional una boya elevadora que puede ser zanahoria, aceituna o cometa.
Infaltable la salida cónica.
Para barranquines de fondo: Caña de lanzar 4 ó 5 de
hasta 4 metros, una madre de 3 metros del 0.50 con una boya aceituna o
zanahoria, tres brazoladas del 0.40 con anzuelos MUSTAD 1687, rulero cebador
y plomo, todo el conjunto acorde a la caña o al estado del mar.
De flote: Para esta pesca hay más de una opción.
Flote con 3 boyas: Cañas telescópicas de hasta 4.50
metros con reel frontale mediano, cargado con nailon del 0.35, es suficiente.
Líneas sobre madre del 0.50 de hasta 3 metros, boyas tipo cometa,
palito, esférica, yo-yo (u otras a elección), brazoladas
del 0.40 de hasta un metro de largo con lastre cerca de los anzuelos (munición
partida)
preferentemente
MUSTAD 1687, 270H, o similar, son ideales. Un boyón impulsor para
alcanzar mayor distancia y un rulero cebador son casi imprescindibles.
Para paternoster podemos usar boyas "francesas" o zanahorias.
Las líneas son de nailon del 0.50 de 2.00 metros de largo con brazoladas
de entre 40 y 60 cms. con anzuelos de paleta 270H. De ser posible "torzar"
las brazoladas para que se mantengan separadas de la madre. Un rulero
cebador y un plomo acorde para que entre los dos mantengan la boya sobre
el agua, sea acostada o parada.
Para barranquines de flote debemos usar una línea con una
madre del 0.50 de 2.50 metros de largo, tres brazoladas del 0.40 de unos
80 cms. de largo, anzuelos MUSTAD 1687, rulero cebador y plomo acorde
a la boya usada o al estado del mar. Otra: El mismo armado con boyas palito
acorde a los pesos de las brazoladas.
Desde
playa
Para
arrancar con esta pesca es fundamental tratar de ubicar el lugar donde
el pejerrey se está moviendo. Una vez logrado esto trataremos de
reconocer la profundidad de la canaleta y, con estos dos datos armaremos
nuestro equipo con una caña de acción 4 a 7 de hasta 4 metros,
reel frontal o rotativo para 150 metros de nailon del 0.40 y aparejo a
gusto. Por lo general éste se compone de una madre de 2.80 metros
del 0.50 con 3 brazoladas del 0.40 de unos 90 cms. con anzuelos MUSTAD
1687 ó 270H (o cualquiera que no se enderece y que sea de probada
trayectoria). A esta línea le colocaremos un plomo acorde a la
caña, un chicote cónico 0.70 mínimo para no cortar
con los lances y rulero cebador (que le agregará peso al aparejo).
Recordemos que en el mar, a diferencia de las lagunas, hay movimientos
y corrientes que hacen que las líneas y los hilos se enrulen o
enrosquen entre sí armando feroces galletas (a las que solo les
falta el mate y la manteca) por lo que engrosar el equipo será
necesario, y a fe de perder sutileza en el armado, ganaremos en tiempo
de estar pescando. Y ni hablar de los enganches o de tener despegar el
plomo del fondo.
Desde
barrancas
Por lógica desde estas alturas deberemos reforzar todas las partes
del equipo no por la pesca en sí sino por el esfuerzo que demanda
la izada de las piezas hasta donde está el pescador. Como siempre
digo las barrancas son "cementerios de reeles". Una caña
de lanzar de acción 7 u 8 de hasta 4.20 metros con reel rotativo
mediano y muy fuerte, madre del 0.50 con brazoladas del 0.40, anzuelos
fuertes (sigo con los MUSTAD 1687 ó 270H), rulero cebador y el
infaltable chicote cónico. El plomo debe estar de acuerdo a la
caña pero no exageremos. Si vamos a pescar de flote las boyas indicadas
son las esféricas chicas. A pesar de esto no aflojemos con los
tamaños. Jamás olvidemos que debemos efectuar nuestros lanzamientos
lejos de los bordes y nunca estacionemos el vehículo en zonas que
puedan ser peligrosas.
Accesorios y carnadas
Entre los accesorios podemos considerar el uso de anteojos (de ser posible polarizados), ropa de abrigo, gorra o sombrero, buen calzado aislante, rompevientos, trapos, agua para lavarnos (hoy además de esto es importante tener esos productos que sacan los olores), portacarnada, balde para ceba y un balde para los peces son necesarios. Si vamos a la playa además de todo esto botas largas o un waders entero de neoprene con botas antideslizantes nos ayudarán a despreocuparnos de sufrir una molesta mojadura. Si pescamos desde una orilla tratemos de elegir zonas seguras y libres de verdines molestos. Pero sobre todas las cosas deberemos armarnos de paciencia y acumular una gran cantidad de datos previos a la pesca que nos ayude a la hora de estar con la caña en la mano y la desesperación en el alma. De embarcados, la zona de la restinga frente al faro de Punta Mogotes es uno de los principales pesqueros elegidos por quienes persiguen a esta especie logrando capturas en cantidad pero, lo que es más importante, de calidad. Demás está decir que las embarcaciones deben ser apropiadas para estos despliegues de navegación que en esta época suele deparar sorpresivos vientos y temperaturas hostiles.
El
corno es voraz y come de todo (yo lo pesco con tiras de mondongo en aceite).
pero solo a principio de temporada que es cuando los vemos flacos. A medida
que va pasando la época se torna má exigente. En esos momentos
debemos ir cambiando las carnadas por algunas clásicas como son
el camarón entero (debe ser muy fresco), camarón sin cabeza
y pelado, cornalitos chicos, filete del mismo corno muy prolijo y filete
de magrú salado. También la panceta salada (la parte blanca)
y el mondongo en aceite son muy efectivas. también, aunque son
los menos, los capturan con mojarras. Una buena ceba es indispensable
para acercarlos a la zona donde presentamos nuestros cebos. Esta puede
accionarse tanto desde el rulero como desde fuera de ellos (o ambos a
la vez). Una buena opción es acercarse a los mediomunderos ya que
son los que ceban permanentemente para poder izar los ejemplares. La mejor
ceba es la caballa en aceite.