LA IDENTIDAD DE LA PESCA

Pejerreyes todo el año



 MATUNGOS
El martes anterior a Semana Santa fue el día elegido por nuestro amigo Diego Duquelsky para programar una salida embarcada a la laguna La Salada Grande. El ya conocía las bondades de la laguna desde el pasado mes de febrero en una experiencia en la que había combinado la pesca de pejerreyes y tarariras en una misma jornada. Pero eso fue en verano. Así que ahí mismo se había prometido volver cuando empezaran los primeros fríos ya que en aquella oportunidad había visto la muestra de las flechas de plata de La Salada, y como para muestra solo hace falta un botón ...... Esta vez aparte de la compañía de sus dos hijos, Lautaro y Martín, con los que ya había compartido la primera salida, invito a un experimentado amigo pescador con el que fue un verdadero placer pasar el día: El amigo Gerardo.

 



JOVENES PESCADORES Un pequeño percance en mi camioneta solucionado gracias a la buena voluntad de Diego que decidió venirme a buscar a Mar de Ajó para no tener que reprogramar el viaje, nos hizo comenzar a pescar a la insólita hora de las diez de la mañana, bajo firme promesa de prolongar la jornada hasta las 18 horas. Y con lo que me cuesta estar pescando en este paraíso ...... Embarcamos en el pesquero Chiozza (nuevo concesionario), donde siempre tienen preparada mi embarcación en excelentes condiciones de limpieza (como siempre), y cabe recalcar el esmero que ponen estas personas en todo lo que hacen y su don de gente, estando siempre predispuesto para que uno se sienta como en su casa siendo así como verdaderamente me siento en el pesquero. La condición para llevar a pescar a Lautaro, de solo cinco añitos fue la de colocarse su chalequito salvavidas desde antes de subir al bote, no pudiendo sacárselo hasta regresar nuevamente a puerto. Tras una breve navegación por el canal de acceso a la laguna comenzamos a pescar en las inmediaciones del callejón de Urrutia, ya que el día anterior, y con un viento pampero de importantes características habíamos hecho una excelente pesca junto a mi amigo y cliente Héctor Bazan, de 86 años de edad. Aclaro esto ya que lo considero un ejemplo de vida y fortaleza. Coloque una boya zanahoria con una línea de tipo paternóster en la caña de Lautaro  BUENOS PEJERREYES SIEMPRE mientras los demás intentaban con aparejos tradicionales de flote. Y fue Lautaro el encargado de cobrar el primer pejerrey, un hermoso ejemplar de 42cm y medio kilo de peso. A partir de allí fue Diego el que empezó a demostrar con tres boyas criterio rojas bien separadas y con anzuelos numero 2/0 de la serie 277 de Mustad, que había comprendido como esperar que coma el pejerrey grande de La Salada y dar los cañazos justos con su multifilamento. Como dice el dicho: "Que haría un maestro como yo si mis alumnos no fueran brillantes". Lamentablemente Gerardo tuvo una mañana de esas en las que se veía que le estaba ganando la ansiedad por calvar rápido y erraba muchos piques. También comenzó a pescar Martín, de solo diez años cuando comprendió que se le iba a ser mas fácil la pesca con un paternóster como usaba su hermano menor.



 MATUNGOS Con una veintena de piezas, todas de buen tamaño, y al ver que el día no se presentaba tan ventoso como el anterior; después del mediodía decidí salir a garetear frente a la península de Melón Gil. Y fue aquí donde comenzó la verdadera fiesta: Muy pocos botes en la laguna permitieron que un cardumen de pejerreyes de entre 500g y 1 kilo de peso siguieran nuestros pasos en una gareteada lenta. Diego seguía con un ciento por ciento de efectividad en su clavada, permaneciendo impertérrito cuando un dentudo atacaba su carnada y clavando solamente pejerreyes, aquí se nota la ventaja de usar una línea con los rotores fijos, notamos la diferencia entre los piques de cada una de las especies, esto es difícil de distinguir con la línea tramposa. Pedía copo cada cinco minutos el ídolo del día y no lo podíamos parar. Todo un lujo.

 




 DOBLETES Los dos chicos con las zanahorias se divertían a lo grande, obteniendo incluso varios dobletes y Gerardo por fin, luego de 4 horas si dejar comer a los pejerreyes, había logrado la calma para esperar la corrida con la línea suelta y pegar el cañazo firme y corto en el momento indicado. Fue una verdadera satisfacción que estos cuatro pescadores y amigos pasaran el día que pasaron y sin armar yo mi caña, dedicándome exclusivamente a asistir a los más chicos. Y con eso ya tenía suficiente trabajo. Que hayan llenado el cajoncito con 74 ejemplares es para mi un orgullo y para ellos una satisfacción, y encima la mayoría de ellos arriba de los 400 gramos, con diez piezas arriba de los 50 cms. (rondando el kilo de peso por estar aun un poco flacos), pero son pejerreyes que en temporada de pleno invierno rondarán seguramente el kilo y medio. Que les puedo contar de la salada grande: Que es muy importante en este momento usar mojarras vivas. Que si la laguna se encuentra planchada, debemos usar brazoladas largas y fondear en lugares estratégicos. Que podemos garetear arriba  LA COSECHA cuando haya un viento importante y si es demasiado fuerte hacer lo mismo en lugares reparados. Que hay que dejar comer con la línea suelta y no apurar al pejerrey, sino perderemos a los más grandes. Que las boyas no deben ser muy grandes, ni tampoco deben estar armadas con poca separación entre estas. Prefiero los rotores fijos, pero esto queda a gusto de cada uno. Que no se arriesgue a ir a laguna abierta con un bote chico dado que la extensión de la misma la convierte en un mar si sopla viento. Y si no pueden llevar otra cosa les recomiendo que naveguen cerca de las costas sacrificando calidad de pescado por seguridad personal. Y por supuesto que muchas veces es aconsejable contratar a un guía que conozca el ámbito que fundamentalmente sepa donde está el pescado lo que les redundará en un enorme ahorro de tiempo y esfuerzo.

 

Espero que les sirvan los consejos a los lectores de esta nota y a los visitantes de www.irapescar.com en general, este portal de la web que tantos amigos me dió y me sigue dando. Y no dejen de visitarnos en La Salada Grande de Madariaga, la laguna preferida de toda mi vida en la que tengo el gusto de trabajar: El paraíso de las flechas de plata.

 

Agradezco al amigo Diego, a sus hijos Lautaro y Martín y a Gerardo, a quien prometo darle la gran revancha en cuanto vuelva a intentar con las flechas de La Salada.