LA IDENTIDAD DE LA PESCA

Pejerreyes todo el año



Excelente pesca del último viernes de Marzo Se trató de un día muy especial en mi vida de guía de pesca en La Salada Grande de Madariaga, ya que incorporaba ese día mi tercer tracker. Un Rivertruck 6.38 metros de eslora de Astilleros Benavides modelo 2006, el cual equipé con un Yamaha 40 hp. con arranque manual, sin consola de mando (como mis otras dos embarcaciones) para brindar mayor comodidad, en lo que a espacio físico se refiere, a quienes la aborden para pescar. Pero no me tocó a mi pilotear este tracker, sino a Adrián Vaca (uno de mis timoneles - guías). Acompañó la salida piloteando mi otro tracker equipado con Mercury 40 hp. arranque eléctrico mi otro guía - timonel: "Piro" Vaca. Habiéndome contratado en esta ocasión los amigos Fabian y Marcelo, nos embarcamos en mi tracker original, un Aqcuamarine de 6 metros de eslora, equipado también con un Yamaha 40 hp. pero con arranque eléctrico y comandos a distancia. A las 7:30 de la mañana nos encontramos en el pesquero, un poco preocupados por algunos nubarrones tempraneros que inquietaban sin saberlo a los pescadores, pero el pronóstico meteorológico no me daba lluvia, sino una mañana calma, levantándose un viento Sur considerable a partir del mediodía. Así que saludos de rigor, cargamos los equipos de pesca, las viandas, la carnada y nos dispusimos anavegar hasta la zona de mejor pesca de la laguna. Al ver el espejo completamente planchado aconsejé a los muchachos empezar a pescar con aparejos de tres boyas y brazoladas largas, o con línea paternóster, para buscar al pejerrey en la zona de conchillas, cerca del callejón de Fernández, Adrián y Piro empezaron a pescar frente al galpón de Urrutia.

 


Al acercarnos a la zona de pesca elegida, los pejerreyes delataban su presencia con buenos borbollones y forzadas corridas al notar nuestra presencia. En estos casos lo que nosotros hacemos es fondear con mucho cuidado, sin hacer ruido y sin levantar barro del fondo, luego de dejar derivar la embarcación un poco para entrar en la zona donde los peces todavía se encuentren calmos, sin ser afectados por el ruido del motor, y eso fue lo que hicimos. Tomamos la profundidad del lugar (unos 0.90 mts.) y colocamos una de las tres brazoladas a esa profundidad (pescando "al barro") y una 0.80, dejando la tercera a 0.30 mts. lo que nos permite arrojar la línea más cómodamente. Dos de los pescadores decidieron usar directamente un aparejo paternóster. Aconsejo en el caso de encontrarnos con una laguna planchada usar la boya más chica que podamos distinguir sobre el agua, prescindiendo en lo posible del uso del puntero, y si éste fuese necesario, tratemos que sea lo más pequeño y lo menos ruidoso posible. Las madres de las líneas deben ser confeccionadas con nylon del 0.40 ó 0.45 y las brazoladas de 0.30 lo más blando posible, terminadas con un anzuelo MUSTAD 277F, que son los que personalmente uso en todas mis líneas. Es muy importante encarnar la mojarra desde la cola hacia la cabeza (el pejerrey come de frente) enhebrándola por dentro del cuerpo y sin pincharla dos veces, para evitar tapar la traba del anzuelo, revisándolas cada vez que perdemos un pique o concretamos una captura o al pasar más de 15´ en el agua ya que va perdiendo su naturalidad y color.



E
n este lugar los pejerreyes grandes no se hicieron esperar, levantando el ancla cada dos o tres capturas y fondeando nuevamente sin encender el motor, solo dejándonos derivar uno 50 a 100 metros y volviendo a fondear, teníamos a las diez de la mañana 12 pejerreyes cada uno de entre 0.40 y 0.50 mts. cuyo peso oscilaba entre los 600 y 900 gramos. Para realizar esta pesca debemos trabajar el aparejo muy derecho a favor del viento y con mucho nylon suelto (frotado la noche anterior con un buen flota líneas - sin exagerar para que no se le pegue el polvo), evitando dejarlo demasiado tenso para que el pejerrey no sienta resistencia al llevar la línea, pero clavando firmemente cuando sintamos el pique. A media mañana comenzó a levantarse un fuerte viento del Sur lo que nos obligó a seguir intentando la pesca al reparo de una mata de juncos que se encuentra al fondo del callejón de Fernández. En este lugar, y cambiando diferentes largos de brazoladas, solo obtuvimos algunos piques de bagres, y así se nos hizo el mediodía.



M
e comuniqué telefónicamente con Adrián, que se encontraba frente al galpón de Urrutia, informándome sobre la captura de 15 pejerreyes de buen porte, obtenidos la mayoría a primera hora de la mañana, y que en ese momento se había cortado un poco el pique pero que alguno seguía saliendo. Por lo tanto nos dispusimos a cruzar la laguna con olas en contra bastante interesantes, lo que produjo algunas salpicaduras a nuestros amigos pescadores, pero ninguno protesto ya que era el precio para ir a buscar al buen pejerrey en otra zona y con otra modalidad. Acercándonos al reparo de la boca del primer callejón de Urrutia, les propuse a los muchachos comenzar un lento garete, para lo cual debíamos cambiar las líneas colocadas, por boyas un poco más grandes, con una separación entre las mismas de 1.50 - 1.60 metros (sin puntero) y de colores claros (blancas, verdes limón o combinadas con blanco abajo lastradas o no), con brazoladas que oscilaban entre los 0.40 y 0.20 mts.

 

Dejamos el ancla garreando de manera tal que la velocidad de la embarcación fuese apenas un poco más rápida que la de las boyas, arrojando los aparejos contra el viento y soltando mucho nailon para que éstas deriven sin ofrecerles resistencia alguna a las corridas de los pejerreyes y así evitar también levantar las carnadas. Al pasar con nuestro garete, frente a los juncales que se encuentran frente al galpón (previamente calculado), las respuestas obtenidas superaron las expectativas de cualquiera de los presentes, ya que íbamos con un viento Sur muy fuerte y a gran velocidad. Ejemplares que oscilaban el kilo de peso tomaban nuestras carnada con mucha avidez y provocaban corridas laterales fuertísimas, anhelo de cualquier pescador de pejerrey. El uso del copo era inevitable, y éste iba de un costado a otro de la embarcación ante el entusiasmo de todos. Realizamos dos largos garetes en toda la tarde y al final del segundo, alrededor de las cuatro de la tarde, Marcelo tuvo una corrida mayor que la habitual, al efectuar la clavada, un gran pejerrey explota en el agua y posteriormente sumerge las tres boyas, salgo corriendo con el copo y cuando lo vemos los muchachos no podían creer que un pejerrey tuviera una cabeza semejante. Luego de dos o tres arrimadas fallidas hacia la embarcación logramos "copearlo". Se trataba de un ejemplar de 56 cms. y 1.550 kgs. de peso, que puso la frutilla al postre de una jornada con 46 piezas, de las cuales diez o doce fueron de alrededor de un kilo, y este hermoso ejemplar, digno de la mejor laguna del planeta: La Salada Grande de Madariaga. Normalmente para esta época la Salada goza de buena salud, lo que no significa que sea fácil su pesca. Debemos usar los equipos adecuados y desplegar la técnica adecuada para cada zona de pesca elegida. Contar con una embarcación apropiada o contratar los servicios de un guía profesional del lugar seguro le facilitará las cosas. Y como vengo repitiendo desde el inicio del verano (basado en mis conocimientos del ámbito, y con ustedes como testigos en mis relevamientos anteriores en este portal) la población de pejerreyes iba a ser buena para la temporada. Estas deducciones las saqué basado en la gran proliferación de vegetación subacuática, que coincidentemente aparece antes de los años de mejor rinde histórico en La Salada. Los espero para que puedan disfrutar como yo de esta pesca magnífica en un ambiente de los mejores de la provincia.

 

Espero que los visitantes de .irapescar.com, que tantos amigos me dio y me sigue dando, aprovechen esta nota y vayan viendo las posibilidades de pesca que presenta este ámbito para el invierno que se viene y vayan teniendo un panorama claro de los que ofrecerá el espejo a aquellos pescadores que se anoten en el Pejerrey de Oro 2006. Y no dejen de visitarnos en La Salada Grande de Madariaga, la laguna preferida de muchos pescadores de flechas de plata, en la que tengo el gusto de trabajar.