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DETALLE
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La
Salada "A punto caramelo..."
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Por
César Laporta
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Una
vez más estábamos disfrutando de unos
días de descanso en Mar de Ajo, pero esta vez
sin reserva. Y no me refiero a la reserva que uno
hace de alojamiento, ni tampoco a la que uno hace
en el restaurante
NO TENIAMOS LA SALIDA DE
PESCA RESERVADA!!! Y eso nunca es bueno.

Decidimos tomarnos unos días,
y junto a mi padre y la familia decidimos pasar estos
días en la costa. Elegimos por supuesto Mar
de Ajó y una vez allí nos contactamos
con Fabio (guía idóneo de pesca en la
laguna y en la costa atlántica, pero lo que
es más importante aún, ya un amigo)
y no podíamos creer lo que nos contaba. Simplemente
y a modo de conclusión sus palabras fueron
lapidarias: "La laguna está a punto caramelo,
pero yo no tengo lugar" No lo podíamos
creer!! Nosotros ahí, tan cerca de la pesca
y sin reserva y Fabio sin lugar. A la tarde del siguiente
día recibo una llamada, era de Fabio que me
informaba que se le había "caído"
una excursión y que al día siguiente,
si queríamos, podíamos salir. Y después
dicen que la felicidad completa no existe ¡¡JA!!
Los Dioses de la pesca estaban con nosotros.
Preparamos
todo atropellada e inmediatamente, y a la mañana
siguiente arrancamos proa a otra aventura. Una nueva.
Tipo 7:00 de la mañana nos encontramos con
Fabio y con su camioneta, y nos dirijimos hacia la
laguna. Un día soñado con sol a pleno
con vientos leves del sector Sureste. Llegamos al
pesquero Chiozza donde nos recibió con la cordialidad
de siempre Gabriel, nos tomamos un café hablando
de las expectativas de la pesca y de quien iba a sacar
el de 55 centímetros y preparamos los equipos.
A las 8:15 ya estábamos en el trucker partiendo
hacia la boca de la Laguna del Plata (entrando hacia
el recreo La Tablada) donde Fabio había estado
el día anterior con otra excursión y
nos informó que se estaba pescando bien en
toda la laguna, pero a los grandes el los había
visto en los bajos cercanos a la boca del canal de
acceso al recreo. Armamos las clásicas líneas
de 3 boyas, sin puntero, y colocamos brazoladas de
20, 30 y 40 centímetros (en ese orden), para
que el aparejo trabaje lo más armoniosamente
posible. Inmediatamente comenzamos a recibir las primeras
noticias
transmitidas
a través del hilo del reel. Si bien éstas
eran de nuestros amigos los dentudos, que seguro todavía
estarán activos hasta que caiga la primera
helada, si uno lleva junto al equipo la paciencia
y espera, se acomoda nuevamente, vuelve a arrojar
el aparejo con renovada carnada fresca y sin ánimo
de desesperarse, le da tiempo al pejerrey a que tome
y se adecúa al ambiente, el pejerrey caerá
en la trampa. Y así fue, se empezó a
dar una sucesión de piques de pejerreyes de
tamaño de verdad impresionantes, muchos alcanzaban
el kilo de peso pero había algunos ejemplares
que exedían este porte considerablemente.
Idealmente
la pesca la estábamos haciendo a una distancia
importante del bote, calculo más de 100 metros,
y si bien estábamos fondeados, el objetivo
era poner las boyas en zonas donde el pescado no tuviera
ruido ni pudiera detectar los movimientos producidos
en la embarcación. Y ese fue el camino más
corto al éxito. En poco más de 2 horas
teníamos la cuota lista, y en ese momento fue
cuando Fabio, para cambiar un poco la modalidad de
la pesca, decidió largarse a garetear la laguna,
desde la zona del Molino hacia la boca de acceso a
la Tablada, con la ayuda del viento que en ese momento
nos lo permitía. El rey Febo nos volvió
locos todo el día, la rotación del viento
acompañó el amanecer y la puesta del
sol, que disfrutamos de frente todo el día
obligándonos a cambiar el color de la boyas
y a esforzar nuestra vista para estar atentos a las
llevadas. Pero con esto no se puede. La suerte tiene
que ayudar siempre un poco, a pesar que cuanto más
trabajás más suerte tenés. Para
descansar un poco los ojos aprovechamos los ratos
en los que de gareteábamos, que eran los únicos
en los que teníamos el sol dándonos
en la espalda. Pero volviendo a la pesca, gareteando
también pescamos. Dejábamos separar
las boyas también a una buena distancia considerable
de la embarcación, y allá lejos teníamos
esos
característicos
piques de La Salada Grande de Gral. Madariaga. Ves
que se desalínea la 2da boya... se corre un
poquito y la larga... vuelve a tomar... se corre y
lleva... lleva... la para... la suelta... lleva de
nuevo... la para... y CLAVAS!!! Y entonces es cuando
se ve el bulo de agua y, con suerte, el destello plateado
saltando fuera del agua. Porque el pejerrey de la
Salada Grande no es cualquier pejerrey. Ëste
es solo comparable (en vitalidad y lucha, no en tamaño)
con el "peje" de la laguna de Mar Chiquita).
No se si pueda plasmar la sensación de ese
momento, pero si el que lee esto es pescador deportivo
de pejerreyes seguro me sabrá entender.
Para
cerrar el día, sin importar que ya teníamos
una muy buena cantidad de capturas y entre ellas un
par de muy buen porte, como es de esperar en esta
laguna, Fabio decidió dirijirse hacia un abra
(para nosotros denominada Miguelito), pegada a la
entrada de La Tablada. Fuimos en búsqueda de,
como dice Fabio, el "marsupial" (dícese
del pescado grande grande, que uno sueña toda
su vida), y realmente el sol estaba imposible, se
armaba en el callejón y con el reflejo tomaba
toda la borda de la lancha. El viento no nos ayudaba
ya que si bien tirábamos fuera del reflejo,
el viento hacía entrar las líneas y
no había manera de poder distinguirlas en al
agua
Nos quedamos pescando un rato a pulso y
tuvimos suerte (y habilidad) logrando algunas capturas
más. Pero al rato nomás, y con la cuota
cumplida, decidimos dar por terminada la jornada de
pesca. Nos
encontramos con varias capturas de pejerreyes chicos
(obviamente todos fueron devueltos al agua), pero
lejos de ponernos mal, entendemos que si la Salada
nos ofrece de vez en cuando algún pescado chico,
significa que tenemos laguna para rato. Muchachos:
Armen los equipos y aprovechen que, como dice Fabio
"ESTA A PUNTO CARAMELO".
Buena pesca: César
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Fabio
Zayas
Teléfono fijo: (02257) 42-0650 / Celular: (02257) 15 66-7858. Mail to: zayasbar@hotmail.com / fabiozayas@speedy.com.ar |
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