Luego
de un verano y un otoño muy secos para toda la zona que abarca nuestra
pampa húmeda, estaciones y condiciones que llevaron a la laguna a
presentar niveles de agua de veras preocupantes incluso hasta para las esferas
oficiales, nos encontramos con los meses de julio y agosto con buen promedio
de precipitaciones, lo que hizo que nuestra Salada Grande recuperara el
nivel de agua que tuvo el año pasado, el que a pesar de no ser el
histórico ni el óptimo ofrece excelentes posibilidades de
pesca y navegación, lo que hasta hace unos 60 días estaba
complicado. El día de la salida amaneció con una buena temperatura
y vientos moderados del NO, lo que nos auguraba excelentes condiciones
para realizar una buena pesca de pejerrey a flote haciendo derivar las boyas,
como a los amantes de esta convocante especie más nos gusta. En esta
oportunidad, en compañía de Daniel Bertoni y sus amigos Miguel
y Eduardo, transitamos en mi camioneta los 35 kilómetros que nos
separan del pesquero donde alojo mis trackers para llegar luego de charlas
entusiasmadas y esperanzas intactas.
Habiéndome
tomado el trabajo de relevar la zona el fin de semana anterior no se puede
salir entre semana porque rige la Veda), y compartiendo la salida con pescadores
pacientes, de los que saben lo que la laguna puede ofrecerles, me dispuse
a recorrer cada rincón del famoso Callejón de Urrutia, lugar
donde aún hoy, y bajo condiciones complicadas durante más
de un año, habitan los famosos pejerreyes de lomo negro. Esta especie
toma esta coloración porque habita en una zona de la laguna donde
predomina el agua dulce de lluvia llamada "agua negra" la que
en realidad es muy clara y transparente. Al ofrecer estas condiciones se
lo pesca moviéndonos de un lugar a otro a remo, haciendo el menor
ruido posible, anclando y probando dejando derivar las boyas a favor del
viento desde el espejo del bote. Es imprescindible cargar los reels con
nailon fino con flotalíneas, o multifilamento que flote. Los aparejos
sí o sí deben trabajar libres, impulsados por la acción
del viento sin puntero impulsor, para que deriven las boyas parejas, permitiendo
a la carnada presentarse en el agua bajo condiciones similares a las naturales,
teniendo muy en cuenta que en el momento de la "llevada" el pez
no debe encontrar ningún tipo de resistencia cuando está comiendo.
Es preferible, en este momento crucial del pique, soltar unos metros de
nailon o multifilamento para que lleve bien la carnada en lugar de intentar
tensar para clavar, ya que está muy desconfiado y ante la menor resistencia
larga el bocado y nos perdemos quizás una excelente captura. Otra
factor importante a tener en cuenta cuando armamos los aparejos para esta
pesca es usar para la madre nailon (siempre de buena calidad) un diámetro
no menor a 0.40 y de 0.35 para las brazoladas. El anzuelo que aconsejo es
el OWNER Savel hook ó Ryusen-BH 1/0. La distancia entre boyas debe
ser la mayor que nos permita la caña que estemos utilizando, la que
podrá llegar en algunos casos a 1.70 metros entre nudos. Cuanto más
larga sea la línea, mas cómodo comerá el pejerrey sin
que la otra boya le haga resistencia cuando tome el engaño, y por
lo tanto habrá menos piques errados. El largo de brazoladas a utilizar
en este momento especial de la laguna no debería superar los 15 cms.
de profundidad, utilizando en muchos casos algunas inferiores a los 10 cms.
y hasta
a
los 5 cms., por lo que la deriva debe ser muy armoniosa y con el pick up
del reel abierto sin ningún tipo de resistencia para que, dado lo
corto de las brazoladas, éstas no se levanten cambiando la profundidad
a la que queremos pescar. Los tamaños y colores de las boyas varían
de acuerdo a como se presente la jornada, pero hay una serie de parámetros
para tener en cuenta: Si tenemos el sol de espalda se distinguen muy bien
las blancas y las verdes limón, permitiéndonos la orientación
de la luz utilizar estos colores que son los de mayor atracción en
el agua negra. Los naranjas, rojos y negros son los más distinguibles
para pescar con el sol de frente, el que impide la visualización
de los colores claros; y a mayor intensidad del viento colocaremos menor
tamaño de boyas y viceversa.
Volviendo a la pesca, en este hermoso día lanzamos líneas
al agua a las 9:00 de la mañana, y por suerte en la primera hora
y en el primer lugar en el que fondeamos sacamos dos buenos "pejes"
casi enseguida. Se trató de ejemplares que superaron holgadamente
los 40 cms. y los 500 gramos de peso. Y así fue transcurriendo el
día entre pique y pique, logrando uno o dos ejemplares en cada sitio
sobre el que nos deteníamos, moviéndonos siempre sin motor
y concretando todas las capturas a flor de agua. Muchas veces veíamos
la estela que el pejerrey dejaba al acercarse a tomar la carnada y otras
observábamos el borbollón a unos metros del aparejo y después
de unos instantes se producía la corrida lateral de la boya que indicaba
el pique. En algunas ocasiones errábamos la clavada por apurarnos
y en otras por tensar demasiado la línea en plena corrida, lo que
ocasionaba que desconfiaran soltando el engaño. Pero los piques concretados
los llevamos en la memoria y en las fotografías que logramos tomar
para documentar la jornada y que hoy volcamos en esta nota. Como Eduardo
lo predijo a la mañana, a eso de las 14:00 horas la pesca se puso
firme y en uno de los lugares que paramos sacamos alrededor de 15 ejemplares
seguidos, con dos de ellos que superaron los 50 cms. y el kilogramo de peso,
lo que fue el broche de oro de una jornada inolvidable, compartida con amigos
y en la que no faltaron los exquisitos sandwichs preparados por Daniel.
La Salada Grande, uno de los espejos de agua dulce más jerarquizados
de la provincia, espera a los amantes de la pesca de flote con hermosos
ejemplares de pejerrey, a veces esquivos, que nos hacen agudizar los cinco
sentidos, y alguno más, para lograr su captura.
Buena pesca: Fabio